Patricia Cárdenas Carrillo.
Periodista

El suero es un derivado lácteo que se produce durante la elaboración del queso y que -hasta hace poco- había sido visto como un desecho. Es más, uno de nuestros entrevistados alguna vez comentó que los antiguos lo utilizaban como “comida para los chanchos”, así de menospreciado. Pero los tiempos cambian y en los actuales la máxima es la eficiencia en la producción de cualquiera sea el bien de consumo que se esté desarrollando para el mercado. Sin duda alguna, las épocas del derroche cada vez están quedando más atrás, incluso son mal vistas, sobre todo por los consumidores exponencialmente más exigentes.
A partir de la coagulación de la leche, se obtiene un sólido que todos llamamos queso. El líquido que sobra de ese proceso es el denominado suero de leche o suero del queso, rico en proteínas, residuo que hoy está cambiando su pelaje (por decirlo de una manera metafórica, por cierto) y de ser un desperdicio de las queserías, hoy es considerado como un subproducto con proyecciones de ser cada vez más valorizado, sobre todo si se considera que, con un ingenioso procedimiento, inclusive puede transformarse en una valiosa energía. De ahí el título de este tema: cómo un patito feo se está transformando en un bello cisne.

Eso es lo que ha demostrado desde hace 5 años en la comuna de Purranque Lácteos y Energía -L&E-, planta elaboradora de suero en polvo y concentrado de proteína de suero, elementos utilizados por la industria alimentaria humana y animal, para la formulación de varios otros productos tales como yogurt, cereales, bebidas, productos de pastelerías, panes, entre otros.

Si bien, esta no es la única industria del país que elabora estos productos (también están Colún, Watts, Soprole, Lácteos del Sur y Quillayes)  L&E sí tiene la particularidad de aprovechar cada gota de energía, utilizando un complejo mecanismo que transforma sus riles y  la lactosa residual en biogás (ver infografía), el que luego es utilizado en las calderas, traduciéndose en un ahorro que fluctúa entre un 15 y un 40% de su consumo de hidrocarburos. Este biogás también puede usarse en reemplazo del gas licuado o el diésel, para la generación de energía eléctrica o térmica.
El proyecto de Lácteos y Energía nació en octubre de 2010 con el aumento de capital que hace Lactin S.A. y que fue suscrito en su totalidad por la empresa Schwager Energy (el mismo grupo Schwager relacionado con la mina de Coronel),  pasando con esto a compartir la propiedad de esta nueva sociedad con Molino Bío Bío S.A. Se trata de un gran paso dado por las secadoras de suero, ya que se trata del primer uso que se hace de las llamadas Energías Renovables No Convencionales, también conocidas como ERNC, y que en Chile está recién en pañales y, por cierto, muy a traspié de lo que se hace en los países desarrollados.
Norberto Butendieck, gerente general de L&E es ingeniero civil y tiene una gran cercanía con el rubro lechero, tanto a nivel personal como profesional: hijo de productores lecheros que tuvieron campo en la zona de Temuco, ha trabajado en algunas empresas lecheras del sur.
“El secado del suero es un paso más allá de la industria lechera, porque es parte de su cadena”, destacó quien está a cargo dirigir entre 50 y casi 80 personas según la temporada, la gran mayoría operarios que ayudan en el envasado.
Añadió que en gran medida este tipo de planta viene a dar solución a un problema de las queseras de nivel intermedio. “Antes el suero se tiraba a los cursos de agua, cuando la producción de leche de Chile era un cuarto de la actual. El 40% de la leche que se produce en el país se destina a la producción de quesos, por lo que el volumen de suero es demasiado grande como para ser vertido a los ríos o entregado en forma líquida para alimentación animal. Para las grandes industrias, esta situación no es compleja, porque tienen la capacidad de secar sus sueros. Pero para las medianas y pequeñas queserías -que tanto operacional como financieramente esta tarea no es parte de su negocio- entregar el suero a un tercero que concentra volumen y lo seca de manera permanente para entregar al mercado, le resulta mucho más eficiente”, señaló.
El ejecutivo indicó que el suero lo compran puesto en la planta a las distintas empresas queseras que lo trasladan desde la Araucanía hasta  la Región de Los Lagos y, ocasionalmente, desde Chillán. “Este es un producto muy delicado, ya que cuando no se trata como corresponde, se acidifica con facilidad. El estándar del tratamiento y cuidado del suero de nuestros proveedores es distinto en cada caso; es por ello que -al igual que las empresas lecheras- estamos trabajando con los proveedores para mejorar su calidad del suero.”
Nos aclara que L&E no trabaja con el suero de mantequilla y que tampoco puede recibir cualquier suero de leche. “Nuestros productos son ingredientes orientados a la alimentación humana que cada vez es más estricta respecto a  los niveles de sodio, por lo tanto, las queseras que salan en tina no nos sirve, porque sus niveles de este nutriente crítico son incompatibles con las exigencias de nuestros clientes. Tampoco recibimos los sueros calientes, por el tema de la rápida acidificación que implica disminuir los niveles de calidad”, señaló.
“Esto será como la leche fresca -añadió- que en los últimos 30 años ha sido mejorada ostensiblemente. El suero va por el mismo camino, porque el concepto es que el suero no sea tratado como un desperdicio, es decir, si no se enfría, no se pasteuriza como corresponde no se valorizará. Es un subproducto que debe ser tratado como tal.”

Las oportunidades del desecho
Según Butendieck, la tecnología que utiliza L&E nació hace unos 20 años en Europa, ante la necesidad de descarbonizar su matriz de energía, usando desechos orgánicos que se transforman en biogás. Dicha opción fue considerada por esta empresa, como la estrategia a usar para el cumplimiento de la normativa ambiental que obliga a toda industria a tratar sus riles que, en este caso y en forma especial, son principalmente  las llamadas aguas blancas (agua con residuos de leche o lactosa) que son biológicamente sucias, debido a su alto consumo de oxígeno que perjudica la calidad del agua.
En una primera etapa anaeróbica -es decir, sin contar con la presencia de aire- los azúcares de la leche se transforman en biogás (65% metano y el resto anhídrido carbónico) y luego se usa para generar energía. En una segunda etapa, el líquido que sale del reactor es tratado de manera aeróbica con  filtros que contienen bacterias que consumen los componentes contaminantes, desinfectándose antes de ser vertidos casi completamente limpias a los cursos de agua.
Además de dar cumplimiento a la normativa ambiental, el gerente explicó que este sistema permite generar un mix distinto de productos que va más allá del secado de suero, porque también viabiliza la operación de la producción del concentrado en proteína. “En esta planta contamos con una caldera con quemador dual que nos permite usar el biogás que producimos  y bajar los costos del secador. También tenemos un generador a biogás que nos permite generar la electricidad con este combustible.”
Y si bien, el fin de la planta es secado del suero y  otros productos surgidos de las distintas concentraciones y mezclas, según las necesidades del cliente, dentro de la estrategia del grupo de socios está considerado replicar el sistema de tratamiento de riles y generación de biogás, a fin de bajar el costo energético de las empresas queseras. En esta área, han sido dos las plantas adicionales que a la fecha han implementado este sistema: Lácteos Osorno que cuenta con la misma caldera dual y Lácteos Puerto Octay, “lo que demuestra que el biogás es viable”, declaró.
“Esta medida siempre es rentable para las empresas queseras, sobre todo  para las de escalas medianas como las mencionadas, y las grandes, porque da valor a un desperdicio. Además, permite ahorros importantes al rebajar entre un 30 y un 40% el costo energético tanto eléctrico como térmico, dependiendo en cómo se maneje su eficiencia. En otros lados, el uso de biogás en caldera permite un ahorro entre un 15 y 30% de ahorro en combustible, según sea el manejo de variables como el precio, la cantidad y tiempo de consumo, valores que no dejan de ser importantes”, subrayó Norberto.
La implementación de estas plantas es manejada por la Gerencia de Biogás de Schwager que se encuentra en Santiago y saber cómo ha sido esta experiencia para ambas empresas queseras y cómo ha avanzado la demanda de este sistema, es tema para otro reportaje.
“El uso de las ERNC en Chile es un tema de madurez lenta, pero tiene un desarrollo importantísimo, porque permite descarbonizar los procesos y la normativa ambiental es cada vez más exigente en esta materia. Además, lo que estamos haciendo en Purranque es un modelo a seguir por las lecherías que tienen el gran desafío de usar los desechos del campo en biogás o también aprovechar la energía eólica. ¡Hay tanto por hacer! La oportunidad está  en cómo transformamos los desechos en energía o cómo otros tipos de desechos pueden ser valorados. Lamentablemente, la legislación en Chile aunque apunta al uso de este tipo de energías, está muy mal planteada, porque los incentivos para su uso son muy bajos.”
Puntualmente, Norberto se refiere a los reglamentos y leyes para conectar una central de más de 100 kW de potencia a la red de distribución o trasmisión eléctrica.
“Cuando saltas de un tramo a otro, son muchos los trámites que piden y los plazos se vuelven inciertos. Son exigencias muy leoninas, porque pueden pasar hasta años esperando una aprobación… hay mucho que seguir avanzando”, dijo.
Por otra parte, el ingeniero civil hace una importantísima acotación: “Si queremos seguir desarrollando la industria en esta zona, es necesario construir  un puerto para cargar y descargar contenedores en la región. Los que estamos en el rubro alimentación y queremos exportar tenemos que insistir en ese punto. En el sur no existe ningún puerto para contenedores y todo lo que sale tiene que trasladarse a Talcahuano y nuestros productos se vuelven a carbonizar y eso es caro, porque toda la energía que se ahorra acá, se gasta en transporte.”
Esta se trata de una gran preocupación para L&E, considerando que la venta al extranjero es uno de sus proyectos que esperan concretar dentro de los próximos 3 a 4 años. “Aunque no hemos hecho los contactos, sabemos que hay demanda. El principal consumidor de lácteo suero es China”, indicó.
Por supuesto que otro tema que impacta a este negocio, es la producción lechera: “estamos en la cadena. Si hay menos leche, hay menos suero y eso se ha visto reflejado en que el año pasado no crecimos en la recepción, claro que tampoco salimos a buscar, pero es una situación que, sin duda, impacta.”
Tras un breve recorrido por las instalaciones llenas de tubos, cañerías, estanques, calderas, vapores, circuitos y piscinas que para alguien que no entiende de la materia resulta un sistema algo confuso de entender en una primera visita, Norberto declaró que si bien la eficiencia es alta, su planta aún puede trabajar en maximizar aún más el uso de todos sus recursos.
“En cualquier industria nos debemos al cliente, porque ellos exigen y uno tiene que adaptarse a ellos y no al revés. Yo haré mi pega, pero tengo que trabajar con mis proveedores para llegar a un producto de calidad, porque se trata de un proceso continuo en el  que debemos ir todos de la mano hacia un estándar de calidad cada vez más alto y nosotros queremos ser cada vez lo más productivo posible.”

Grasa 1

Planta Biogás% Purranque

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