FACTORES DE RIESGO ASOCIADOS A LA DEPRESIÓN DE LA GRASA LÁCTEA

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Natalie L. Urrutia, M.V., Ph.D. Investigadora Nutrición de Vacas Lecheras INIA Remehue natalie.urrutia@inia.cl

Kevin J. Harvatine, M.Sc, Ph.D. Associate Professor of Nutritional Physiology Department of Animal Science Penn State University  kharvatine@psu.edu

Es importante recordar que la concentración de grasa láctea es variable dentro y entre lecherías, y que es afectada por la estación del año, genética y estado fisiológico de la vaca, y es especialmente sensible a la composición dietaria.
La depresión de la grasa láctea (MFD) se caracteriza por una disminución en la producción de ella hasta de un 50% sin cambios en la producción de leche o de otros componentes lácteos (proteína y lactosa). Esta condición se observa generalmente cuando las vacas se alimentan de dietas altamente fermentables o altas en ácidos grasos en el forraje, que promueven la producción de ácidos grasos trans-bioactivos causantes de MFD (ver artículo anterior, DLeche N°105, Marzo 2017). Clásicamente se observa MFD cuando hay desbalances en dietas totalmente mezcladas en sistemas confinados, pero también se da en sistemas pastoriles por la alta carga de ácidos grasos, carbohidratos solubles y el bajo contenido de fibra en la pradera, lo que particularmente ocurre en la primavera cuando se reducen los días de rotación, o en cualquier época del año cuando se suplementan fuentes de almidón en periodos muy cortos del día (ej. durante o después de la ordeña). Actualmente se observan diferentes grados de MFD en todo tipo de lecherías, incluyendo aquellas más intensificadas, como también lecherías menos intensificadas (en tecnología y manejo), y el impacto estará dado por el nivel de producción de grasa en relación al potencial genético de la vaca.
Cabe destacar que el diagnóstico de MFD puede ser utilizado para evaluar el manejo alimentario en la lechería. Muchas veces el comienzo de MFD es un indicador de alteraciones en la fermentación ruminal, y en los casos más severos puede estar asociado a acidosis ruminal. Por lo tanto, la prevención y el manejo de la depresión de grasa láctea tiene una importancia tanto para la economía y rentabilidad del sistema como para la salud y bienestar animal. Sin embargo, debido a que MFD es causado por la interacción de numerosos factores dietarios, muchas veces el diagnóstico se hace difícil.
A continuación, se revisarán los principales factores de riesgo asociado a MFD que tienen relevancia para sistemas pastoriles que hacen uso de suplementos dietarios (ensilaje, maíz, concentrados y otros).

Ácidos grasos insaturadas (forraje y suplementos)
Dependiendo de la época del año y los días de rotación de la pradera, ésta puede tener entre 4 a  6,5% de ácidos grasos (mayor concentración de ácidos grasos a medida que se acortan los días de rotación), y dependiendo además del criterio de pastoreo utilizado, el consumo individual de ácidos grasos de la pradera puede variar entre 400 a 1200 g/día, de los cuales más del 80% puede ser insaturado (ácidos oleico, linoleico, y linolenico). Esta información permite deducir que, durante la primavera, una vaca pastoreando puede consumir más de un 6% de ácidos grasos, solo desde la pradera. Si a esto se le adiciona otras fuentes de grasas vegetales (ensilaje, concentrados, granos, etc), la carga dietaria total de ácidos grasos insaturados puede ser el principal factor de riesgo para la presentación de MFD.
Los ácidos grasos insaturados en la dieta tienen dos efectos en el rumen: modifican la composición de microbios ruminales, y aumentan el substrato de ácidos grasos sometidos a bio-hidrogenación. Para determinar el riesgo de MFD, es importante saber la cantidad y fuente de ácidos grasos insaturados en la dieta, lo que determinará el perfil de ácidos grasos y la tasa de disponibilidad en el rumen. La ballica, la soya, el algodón, y el maíz son algunos ejemplos de alimentos altos en ácido linolenico y linoleico, y por ende son factores de riesgo para MFD. Hay diferencias substanciales en la tasa de disponibilidad ruminal de ácidos grasos según sea la fuente de origen. Por ejemplo, se espera que ácidos grasos en la semilla de algodón y el poroto de soya tostado (desactivado) tengan una tasa de disponibilidad y liberación en el rumen menor que los ácidos grasos en el DDGS, granos molidos, y suplementos lipídicos.
En la práctica, la “carga ruminal de ácidos grasos insaturados” (RUFAL, por sus siglas en inglés) es un concepto y calculo útil, que considera todas las fuentes de ácidos grasos insaturados en la dieta de la vaca, y puede ser usado para estimar el riesgo de cambios en la fermentación ruminal y MFD. A pesar de que MFD es causada por interacciones de más de un factor de riesgo, en general se ha visto que un RUFAL sobre 3.5% puede ser arriesgado.
En el caso de los suplementos lipídicos, estos se usan estratégicamente para aumentar la densidad energética de la dieta. Los suplementos altos en ácidos grasos saturados (palmítico y esteárico) no aumentan el riesgo de MFD. Sin embargo, ácidos grasos insaturados (oleico, linoleico y linolenico) en sales cálcicas si quedan disponibles en el rumen pueden causar MFD. En general, el impacto del uso de sales cálcicas de ácidos grasos insaturados en MFD y la producción de grasa láctea depende del perfil de ácidos grasos del suplemento y de la presencia de otros factores dietarios de riesgo.
Balance entre carbohidratos de rápida fermentación (almidones) y fibra dietaria
La población de microbios ruminales predominante está dado por el substrato de nutrientes disponibles y por el ambiente ruminal, siendo esta última directamente relacionada con la tasa de degradación y concentración de almidones y fibra detergente neutra (FDN) en la dieta. Es importante proveer un adecuado nivel de almidones en la dieta para maximizar el consumo de energía, pero se debe evitar generar acidosis ruminal aguda y sub-aguda. Es más común ver MFD con ensilajes de maíz que de alfalfa, y con maíz grano húmedo que, con maíz molido fino, por la tasa de digestibilidad de los almidones presentes. En general,  MFD está asociado a dietas altas en maíz  y almidones, que generan cuadros de acidosis ruminal (aguda y sub-aguda), sin embargo, no siempre se observan bajas en el pH ruminal durante MFD.

Grasa 1
La figura 1 muestra la relación existente entre el pH ruminal y la concentración de grasa láctea. Cabe destacar que el pH ruminal depende del perfil de ácidos grasos volátiles en el rumen, su tasa de producción y absorción, y la secreción de buffer y suplementación de buffers dietarios. Cuando la dieta contiene almidones de diferentes tasas de fermentación y suficiente fibra, se reduce el riesgo de MFD. También se puede reducir el riesgo al sustituir fuentes de almidón por azúcares (melaza por ejemplo).

En general, manteniendo niveles adecuados de fibra en la dieta permite mantener un pH estable y una baja tasa de pasaje ruminal, lo que puede ayudar a disminuir el riesgo de formación de ácidos grasos trans-bioactivos y MFD. Desde esta perspectiva es importante manejar el concepto de la “FDN físicamente efectiva” (o peNDF, por sus siglas en inglés), que es la fibra que estimula la rumia y la producción de buffers salivales, y por ende mantiene un ambiente ruminal saludable y reduce la formación de ácidos grasos causantes de MFD.
En sistemas pastoriles muchas veces se asume que el aporte de fibra en la pradera es suficiente; sin embargo, existen épocas del año en que la concentración de fibra en la pradera es baja, y sumado a otros factores de riesgo como el alto contenido de ácidos grasos en la pradera, la suplementación de maíz, el uso de cultivos suplementarios, se pudiera desencadenar MFD. En estas situaciones, se recomienda bastante ofrecer una fuente externa de fibra a la dieta, ya sea con ensilajes o heno de pradera con alto contenido de fibra.

 

Suplementos y Manejo alimentario
Diversos suplementos y aditivos son usados en sistemas lecheros pastoriles. El modo de actuar de estos suplementos muchas veces involucra cambios en la población microbiana predominante y como consecuencia, cambios en el patrón de fermentación ruminal. Algunos ejemplos de aditivos usados en sistemas confinados con uso de raciones totalmente mezcladas, que pudieran tener efectos similares en sistemas pastoriles incluyen: la monensina sódica que es un modificador de la fermentación ruminal muy comúnmente usado, que puede aumentar el riesgo de MFD; y, análogos de metionina y probióticos, que han demostrado reducir el riesgo de MFD, por un mecanismo desconocido.
Conclusión

En conclusión, diversos factores dietarios pueden causar MFD por sí solos, o en combinación con otros factores de riesgo. Es importante manejar los conceptos básicos presentados aquí, para la formulación de raciones tanto de sistemas confinado como pastoriles. El uso de suplementos en sistemas pastoriles ha aumentado considerablemente desde unas décadas, y no hay que confiarse en creer que el aporte de fibra de la pradera es suficiente para mantener un nivel adecuado de grasa en leche.

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