EL ARTE DE COMPRAR GENÉTICA

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Felipe Pino San Martín. Médico Veterinario. PhD Nutrición de Rumiantes, Pennsylvania State University, USA pinovet@gmail.com

En momentos en que la lechería nacional se encuentra en franca recuperación y producto de que en años anteriores se eliminaron muchas hembras de la masa ganadera nacional, ya sea por periodos de malas condiciones climáticas, sequías o simplemente el hecho de que vender hembras para la exportación se vio como un negocio “rentable” para algunos agricultores, muchos están pensando en volver a aumentar la carga animal o simplemente crecer, ya sea en el mismo predio o en campos de arriendo. Es así como el comprar vaquillas de otros predios se está volviendo una práctica frecuente entre los ganaderos, por lo que en este artículo comentaré algunas ideas para que los agricultores tengan presente al momento de la compra y puedan realizar una buena inversión.
Sería muy bueno que los productores estimaran el costo de producir hembras de reemplazo dentro de sus propias operaciones, algo bastante básico, pero por diferentes explicaciones esta información no la encontramos a diario.
En sistemas confinados, donde estimar los costos es un poco más fácil que en sistemas pastoriles, se estima que el costo de crianza (desde el nacimiento hasta que esa vaquilla pare idealmente a los 22 meses en sistemas confinados), es de un 25% de los costos anuales de un predio lechero. En sistemas pastoriles la literatura indica que puede variar entre un 15 y 20% pero a nivel nacional no hay estudios que estimen este costo hasta donde tengo entendido. Hoy en día en sistemas confinados el costo de una vaquilla es de US$1100, o sea unos $726.000 pesos. Este costo incluye todos los insumos utilizados, el sustituto o valor alternativo de la leche, la cama, el concentrado, etc. En el caso nacional, si se valoriza bien todos los costos como valor de la tierra (muchas veces arriendos para la crianza), fertilización, regeneración, concentrados, etc. Algunos índices indican un costo de crianza entre $600.000 y $700.000.
De esta manera y por las razones antes expuestas, la compra de animales de reemplazo es una realidad. Los precios de comercialización de las vaquillas fluctúan entre $700.000-1.000.000+iva, dependiendo mucho más del nivel sanitario de los animales que del nivel productivo y la genética de los mismos.
He escuchado opiniones de agricultores que durante la temporada mala del 2016, vendieron vaquillas para la exportación, lo que en ese momento parecía un buen negocio y posteriormente se dieron cuenta que no lo fue tanto y cito textual “si hubiera esperado la primavera, habría ganado más plata vendiéndolas en la feria” seguido de: “ahora estoy comprando vaquillas porque tengo alimento y estoy corto en producción, pero las vaquillas son mucho más malas de las que vendí y a un precio más alto”.
Dentro del ejercicio de mi profesión me han solicitado en varias ocasiones una asesoría de adquisición, he tenido que acompañar al comprador para seleccionar vaquillas y he estimado publicar mi visión sobre el tema para ayudar a los agricultores a hacer una buena inversión.
Al momento de seleccionar las vaquillas, la opinión personal del agricultor tiene un gran peso a la hora de elegir los animales. Pero la apariencia física de que estén gorditas, preñadas y se vean sanas no es todo. Los registros sanitarios y de producción de la madre son de gran utilidad. Sin embargo, es bueno preguntarse ¿cómo y bajo qué criterios objetivos selecciono mis animales?
1.- Tener en cuenta qué tipo de ganado interesa.
Es necesario saber si hay interés por alguna raza en particular, la edad, el peso, la clase y el tipo de ganado que se busca. El tipo de ganado determina la raza y/o sus características.
• Tipo = Para producción de leche o doble propósito.
Dentro de esta característica debemos observar lo que se tiene en el campo y para dónde se quiere ir, cuáles serán los objetivos para los próximos 5-10 años. Tal vez queremos reducir la estatura de la masa para dañar menos las praderas y que los animales sean más eficientes, tal vez queremos aumentar la producción por vaca, etc.
• Edad = Vaquillas: preñadas, no preñadas, destetadas, terneras.
Algunos agricultores prefieren comprar vaquillas posterior al destete para criarlas, inseminarlas y que paran en el predio, de esta manera hay un ahorro importante en relación al precio pagado. No es lo común, pero es una alternativa que podría ahorrar algunos pesos.

2.- Decidir antes de ver los animales cuánto dinero estamos dispuesto a invertir.

Esto siempre es importante, ya que no debes comprar un animal que no puedas pagar por adelantado y que el costo de esta inversión ya esté analizada de antemano y no que caigamos en tentaciones que el predio no va a poder solventar. Si los animales van a ser comprados con un crédito, este es aún más importante. En estos casos es mejor pedir el crédito y después comprar, porque de la otra manera, la tentación puede llevar a comprar más animales de los que realmente el predio necesita o más caro de lo que estábamos dispuesto a pagar.

3.- Estado sanitario del predio de origen de los animales.
Es fundamental que podamos evaluar las condiciones sanitarias del predio de origen. No basta con ver el certificado de estado sanitario del predio. En el caso de la tuberculosis, sabemos que siempre puede aparecer algún animal infectado, incluso en predios que ya llevan algunos años certificados como predio libre.
Ojo con aquellos predios donde se está trabajando en el control de paratuberculosis, en tal caso, se debe hacer un análisis de los animales que se van a comprar, de lo contrario podríamos retroceder en los esfuerzos que se han hecho por erradicar esta enfermedad del predio.
He escuchado de casos de agricultores que compraron ganado en predios certificados como libre de enfermedades y por cosas inexplicables han ingresado animales con brucelosis. Lo grave ha sido que, fuera de perder la condición de predio libre han tenido que tomar acciones y gastos por abortos y por tratar de eliminar la enfermedad del predio nuevamente.
En este caso la recomendación es hacer un análisis sanitario con su veterinario de confianza. Acá vale la duda y hay que ser estricto con los procedimientos porque es mucho el riesgo, es demasiado lo que se puede perder al ingresar con animales infectados.
4.- Coordina una visita para ver a los animales que interesan, ojalá con tu asesor y evaluar los animales.
Durante la visita hay que tratar de evitar sentimentalismos en relación a la amistad que nos puede unir con el otro agricultor o solo evaluarlas porque se ven bonitas. Recordemos que estamos haciendo una inversión para nuestra empresa agrícola.
– Tener presente el estado de los animales y relacionar su etapa productiva con lo que estamos viendo. Si vamos a comprar vaquillas previo encaste, tenemos que considerar las vaquillas deben tener la edad adecuada, la condición corporal adecuada y el peso adecuado. Por ejemplo: vaquillas previo encaste deben pesar el 55-60% del peso de las vacas adultas (2° parto y más) o sea si las vacas pesan 580kg las vaquillas para el encaste deben pesar entre 320 y 350kg. Por lo contrario, si vamos a comprar vaquillas preñadas tenemos que considerar que ellas deberían parir con el 80-90% del peso de las vacas del rebaño. Considerando el ejemplo anterior entre 465 y 520kg. La condición corporal debe ser adecuada, en el caso de las vaquillas deberían llegar al parto entre 3.25 y 3.5. Más gordas que eso, corremos el riesgo de dificultades al parto y problemas de cetosis. Más flacas, corremos el riesgo de baja producción en la 1° lactancia y quedar con una vaca pequeña de baja estatura. Idealmente llevar las vaquillas al predio unos 60 a 90 días previo al parto, para que se adapten al nuevo sistema, a las nuevas pasturas y para realizar un control adecuado del peso de esos animales.
– Certificar con su veterinario la preñez y tiempo de preñez de las vaquillas.
– Revisar calendario de vacunaciones.
– Revisar el estado sanitario de los animales. Esto es importante en el momento, que no se vean enfermos, pero además es mucho más importante evaluar los antecedentes previos, desde la ternerera. Se sabe y esta documentado que una vaquilla que sufrió de una neumonía en la ternerera disminuye su producción en un 20% para toda la vida. Por lo tanto, evaluar el historial sanitario de los animales es fundamental. Recuerden que un buen agricultor va a evaluar esto antes de vender sus excedentes, por lo que muchas veces “vende lo más malo” a no ser que sea de un predio donde ya no se puede crecer y tiene exceso de animales de crianza. Esto es importante consultarlo. Una ternera que sufrió más de tres episodios de diarrea en la ternerera tampoco es una vaquilla seleccionable. Está demostrado que la nutrición y el crecimiento en la ternerera son fundamentales para la producción futura de esa vaquilla, por lo que un animal que sufrió de muchas diarreas, su desarrollo y proceso de crecimiento fue desigual al resto y por ende va a tener repercusiones en la producción lechera futura.
– Revisar los animales preseleccionados de forma visual en la manga. Que su veterinario descarte neumonías, revise patas en lo posible, por lo menos que no haya sobre crecimiento de las uñas o cojeras evidentes.
o Los ojos: deben ser brillantes, claros y no llorosos (sin descargas), sin material escamoso ni enrojecimiento.
o La nariz: debe ser fría y húmeda, y el animal debe lamerse con frecuencia; la respiración debe ser regular y no forzada; observa si hay descargas, tos, sibilancia o respiración irregular.
o El pelo: debe ser brillante, limpio, claro y sin insectos; observa si tienen parásitos o erupciones en la piel, o pelaje opaco y reseco.
o La conducta: debe ser curiosa, estar alerta y activa. Observar si se aisla de la manada, si parece desinteresada o si muestra signos de mal temperamento.
o Las patas deben estar sanas, sin cojeras ni uñas largas.
o No deben tener cachos, asi disminuimos es riesgo para el personal y también de peleas entre animales. Está demostrado que animales con cachos tienden a ser más dominantes.
o La ubre: Debe estar saludable; el tamaño no indica necesariamente que la ubre esté en buen estado. Debe extenderse hacia adelante, no deben verse caídas ni muy carnosas. Cuando la vaquilla camina, observe que la ubre no se balancee mucho a los costados.
En este contexto, es que tanto la conformación de la ubre como de los pezones pasan a ser características funcionales muy importantes porque de ellas depende una de las variables más importantes del negocio: la producción láctea.
Una mala conformación de la ubre y de los pezones puede ser causante potencial de un incremento de mastitis, si es que los pezones se encuentran contaminados con barro o fecas. Revise el tapón de queratina en vaquillas. Se debe tener presente que la mayoría de las características de la ubre y los pezones son hereditarios. El ligamento suspensorio medio es esencial en la conformación de la ubre. Un ligamento débil resultará en una ubre con alto riesgo de descolgarse, a veces por debajo del corvejón lo que predispondrá contaminaciones ambientales y mastitis. Los pezones deben ser de largo mediano y de aspecto cilíndrico. El diámetro también debe ser coherente desde la parte superior del pezón a la parte inferior, con la punta del pezón redondeada. Los pezones se deben ubicar en el centro de cada cuarto y perpendiculares al suelo. Obviamente no deben haber pezones supernumerarios.

– Evaluar el nivel productivo de sus madres

Esto es fundamental y está en estrecha relación con los objetivos que tenemos para nuestro rebaño en los próximos 5 a 10 años. No hay que apurarse y comprar vaquillas porque están baratas o son de algún amigo. Hay que detenerse a pensar cuales son nuestros objetivos y cual es el estatus del predio. Si estamos en 8.000 kg/vaca/lactancia, no tiene sentido ingresar vaquillas cuyo nivel productivo de las madres es de 6.000 kg porque genéticamente estaríamos produciendo un retroceso productivo, a no ser que el objetivo sea reducir la producción. En tal sentido, hay que pensar que, necesitaríamos de al menos dos generaciones de selección para volver a nuestro nivel productivo o crecer, como muchas veces los agricultores se plantean.
Este punto es muy importante ya que puede ser un serio perjuicio económico para el sistema, ya que 2000 litros menos por lactancia y por 50 vaquillas (si fuera el caso), estamos hablando de 100.000 litros menos en un año. Póngale precio a su leche y verá que a lo menos dejará de percibir 20 millones de pesos.
Por el contrario, si nuestro nivel productivo no es muy alto (6.000 kg/lactancia) y compramos vaquillas de 10.000 kg/lactancia, debemos considerar que esas vaquillas van a comer más que las que actualmente tenemos en el predio, probablemente sean más altas y tengan más problemas podales, sus requerimientos van a ser más altos y es necesario planificar los recursos alimenticios con anterioridad.
Consejos
• Investiga antes de comprar. Esto evitará que compres por antojo.
• Las vaquillas preñadas y con ternero siempre son más costosas que los terneros jóvenes o las novillas no preñadas.
• Revisa la información de la conformación y la clasificación de la condición corporal antes de comprar.
• No comprar animales enfermos aunque sea posible curarlos.. Hay que advertir que se puede perder dinero, se podrían contagiar otros animales, se deberá invertir tiempo cuidándolos y el resultado final podría ser un animal aún enfermo o muerto.
• La compra debe ser un acto racional, comercial. Nunca un acto emocional. El interés, el objetivo debe fijarse en la productividad y su utilidad para el rebaño.
• Tener cuidado con las estafas. Presta atención si el propietario parece lucir impaciente, a la defensiva, ofendido o si cuenta largas historias sobre un animal que te interesa. Averigüe bien con alguien que conozca al vendedor.
• Ir siempre con un asesor, a quien se le solicita una evaluación completa de los animales. Con toda la información sobre la mesa, tome una decisión.
• Revisar documentos de registro, certificados y presupuesto.
• Transporte los animales el mismo día en que se compran, cerciorándose que sean los mismos animales seleccionados los que se lleva.
Finalmente, a modo de reflexión, quisiera señalar que en este tipo de negocios no se está comprando en rigor una vaquilla, lo que se está comprando es producción futura. Así, no puede valer lo mismo una vaquilla cuya madre tiene información de tres lactancias cuyo promedio son 9.500 lts, que otra que informa a penas 5.500 litros.
Si están preñadas al momento de la compra, también es significativo saber que trae en el útero esa futura vaca. No es lo mismo que venga inseminada con ganado de carne que con toros lecheros de excelencia. En ese escenario, en el mismo acto de cerrar el negocio, está comprando la vaquilla con su producción y además le genética de su vástago.
La compra de ganado de valor genético, como se ha descrito, involucra otros aspectos como la sanidad, seguridad, prestigio. Por lo tanto, no lo tome a la ligera y asegure su inversión con la asesoría de un profesional idóneo.

 

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