HAY TOROS QUE DAN QUE HABLAR

1821

Si hay alguien que puede afirmar que el camino se hace al andar, como reza el verso de Machado, es la vida de Oriel Barahona Roa, oriundo de Pitrufquén, también conocido entre sus más queridos y cercanos de La Araucanía como el “toro de lata” o “el toro con ruedas”, metáforas que precisan su actividad profesional: Inseminador.

Fue uno de los primeros inseminadores egresados de la Universidad Austral, en estricto rigor del Centro de Inseminación de Valdivia, época en que el Dr. Adolfo Hube Werkmeister, su primer director y fundador (1957), se perfilaba como el gran adalid de la genética bovina nacional.

El profesor Hube tuvo la visión y la responsabilidad de crear el Centro de Inseminación de la Universidad Austral de Chile.

Con poco más de 20 años, Barahona con ese inevitable entusiasmo juvenil, se abrió paso en citroneta con un pequeño termo, por los caminos de la X Región al servicio de la incipiente COLUN, en octubre de 1964 hasta febrero del 71. Por esos caminos de ripio y tierra, empezó su hazaña de repartir la genética bovina por la zona de Futrono, donde conoció a su esposa -María del Tránsito Melgarejo Patiño, que lo acompaña hace 46 años-, principalmente inseminaba con toros de producción del centro de inseminación de la Universidad Austral, que apostaba por mantener el frisón chileno (holando-europeo). En esos años ya se había inventado el minitubo porque previamente el semen venía en frascos de vidrio. La tecnología avanzaba a pasos agigantados.

La posta Temuco
El 72, Barahona ya estaba instalado en Temuco y era empleado de Copalca (una de las tantas cooperativas que hoy añora esta generación de lecheros), haciéndose cargo de la posta de Temuco, zona a la que ha sido fiel como inseminador hasta el día de hoy, enfatiza con orgullo.
La posta partía en Freire, Huichahue, Niágara, Pillanlelbun y Cajón. Había otros inseminadores, como Rigoberto Valentín, que estaba a cargo de la zona de Lautaro, y como había poco ganado en la zona, se trasladó a la zona Gorbea. Por otro lado, el colega que le decíamos el “huaso” Salazar, se hizo cargo de la zona de Cunco. Entre los tres nos ayudábamos reemplazándonos cuando alguien estaba enfermo.

Río Allipén, un paisaje cotidiano para el “toro de lata”

El propósito de la cooperativa agrícola y lechera de Cautín, era generar una masa ganadera lechera que fuera creciendo en cantidad y calidad para abastecer la planta y el mercado local y nacional de leche. Copalca les cobraba el mínimo, el servicio no tenía margen económico.
Por el año 80, la cosa se empezó a poner fea y la cooperativa decayó y percibiendo esta anomalía, Oriel conversó con el gerente, Mario Campos y le señaló que quería independizarse y el año 81 ya era un Inseminador independiente. Al resto de sus colegas los habían despedido antes.
Cuenta el “toro de lata” que en Copalca ganaba $17.400 mensuales como empleado. Como independiente, $250.000 diarios. Inseminaba casi 100 vacas al día. “Ahí me di cuenta que en Copalca le hacía el sueldo a mucha gente”, enfatiza.
El tema era que como independiente “no hay tu tía” y hay que salir todos los días, no se puede dar parte de enfermo como cuando uno es empleado. “Afortunadamente la salud me ha acompañado y aproveché un largo tiempo de vacas gordas, 20 años bien aprovechados. Hoy casi no quedan vacas en la Región”, señala.
“El almuerzo, agrega, lo llevaba yo. Un cocaví que me preparaba “la patrona”, para que rindiera el día. A veces andaba con sueño, así que estacionaba la Renoleta a la orilla del camino y dormía un rato”, cuenta.

Veinte años pasando por los mismos lugares, que se repitieron cada madrugada desde Freire, partiendo por el fundo de Alfredo Milthaler, de ahí a Huichahue pasando por el campo de Luis Eguiguren, luego por Caivico, más allá Niágara, recuerda célere los campos de don Harry y Eduardo Smith, el fundo San Juan de don Arturo Searle, luego a General López, fundo Mansun, Arquenco, Cajón, Pillanlelbun y a veces llegaba a Lautaro cuando lo llamaban. Una posta que partía a las 4 y media de la madrugada para volver al hogar cerca de las 19 a 20 horas, de lunes a domingo durante a lo menos 20 años. ¡Sencillamente notable!

Atrás quedó la genética del clavel y el holando europeo, la que fue poco a poco siendo reemplazada por el holstein americano.

La genética Holstein
A poco andar en Temuco, relata el inseminador, apareció Marcos Godoy, el primero en ofrecerle Holstein Americano que producía ABS. “Al principio fue reticente porque no es fácil confiar en algo que no se conoce”. Sin embargo, le compró una buena cantidad y empezó a introducir el Holstein Americano.
“La verdad es que en esos años se buscaba el doble propósito y no fue fácil entusiasmar a la gente porque los agricultores no tenían las condiciones para alimentar a una vaca que tenía exigencias mayores de alimentación, producían más, pero comían más. En cambio, el frisón se largaba a potrero y se las rebuscaba, era todo terreno pero producía menos. Una cosa por otra”, dice el pitrufquenino con soltura.
Hay que recordar, que en esos años pocos se preocupaban de establecer praderas, todo era pasto natural y hacían fardos los más adelantados. Ni hablar de hacer silos. La gente se sentía feliz con una vaca de 15 litros.

El resultado de este notable espartano es que no se volvió loco con el dinero. Fue metódico y con una disciplina a toda prueba. Así, sin mucho detalle, nos cuenta que ha construido un edificio de tres pisos en el centro de Temuco. Mucho antes compró una buena casa en un sector muy residencial y unas cuantas propiedades más para renta.
A modo de anécdota señala que con los Vitara se inició el 81, partió con SJ 410. El pobre Suzuki a penas le duraba un año, hay que entender que recorría 400 kms diarios, por decir una cifra general. Porque había días en que llegaba hasta el fundo Chufquén, en el sector de Traiguén, relata.
Afortunadamente todos los fundos pagaban, “si le das una buena atención el agricultor te responde”, sentencia Oriel.
Deja ver el entrevistado que mucho de su exitosa vida de inseminador tiene que ver con su carácter, con su espontánea risa y alegría de vivir, de ser respetuoso con todo el mundo, desde el dueño del fundo hasta el último peón y esto genera una buena vibra. Así, cuando preguntaban por mí, siempre daban una buena referencia y todo esto ayuda cuando tu vida depende de una red de contactos tan diversa, comenta.

Dios me ayuda
Ahora que las cosas se han puesto difíciles acá, se han dado otras oportunidades, porque Dios me ayuda. Hace un tiempo conocí a unos “amigos argentinos” que tienen una hacienda de 120 mil hectáreas, en Loncopué, provincia de Neuquén.
En esa hacienda inseminan cerca de 8 mil vientres, en la época de reproducción traen en avión a veterinarios de Buenos Aires, pero no todas quedan preñadas, quedan como 500 hembras secas. Así que terminando en enero mi época de inseminación, que es en enero, parto a Loncopué en febrero y hace cinco años me encargo del rebaño que ha repetido. Finalmente quedan como 200 vacas que se desechan y así y todo quedan felices. Evidentemente, éstas se engordan y se van a frigorífico, porque ellos tienen una cuota mensual de provisión.
Con esta gente nos hemos hecho bien amigos, los invité como jurados a la SOFO de la temporada recién pasada. Edgardo Della Gáspera es un reconocido jurado en la feria de Palermo y es invitado a jurar en Uruguay, Colombia y otros países de Sud América. La gente de la Sofo quedó muy satisfecha, de modo que es seguro que lo inviten de nuevo, ya que su política es que un jurado lo haga durante tres años seguidos.
Después supe que la exposición que hacen en Junín de Los Andes, lleva el nombre del padre. En Argentina son gente muy conocida en el sector ganadero y a esa exposición llevan como nada un centenar de animales, así que cuando los invité les tuve que advertir que acá la exposición es pequeña, que no se imagine nada parecido a Palermo o Junín.

El cóndor herido
Como en toda entrevista, siempre aparece un episodio sorprendente. Este tiene que ver con un cóndor herido que cayó en la hacienda de Della Gáspera, el Loncopué. El hacendado lo recogió, le trató con medicinas, lo alimentó con carne hasta que el ave sideral se recuperó.

Un cóndor que vuelve cada cierto tiempo a saludar a Della Gáspera, quien le salvó la vida.

Actualmente debe pesar unos 7 kilos, es enorme y lo echó a volar y es un animal que vuelve cada cierto tiempo, le dan comida y el cóndor lo abraza, le mete la cabeza bajo la axila y le habla y los despide y el ave remonta el vuelo. Es sencillamente genial, se puede ver en el siguiente link.
http://www.infobae.com/sociedad/2017/06/13/conmovedor-gesto-de-gratitud-de-un-condor-con-el-hombre-que-le-curo-una-herida/
El sueño de Della Gáspera es que algún día este cóndor se empareje y venga a verlo con sus crías. O al menos que venga a mostrar la novia, bromea Oriel.

Recuerdos
Volviendo a la Araucanía, hicimos recuerdos de los viejos tiempos y le preguntaba sobre los “viejos antiguos”, como Humberto Bersezio (q.e.p.d.), ya desaparecido criador que fue un pionero en la inseminación, a este italiano le gustó probar con toda la diversidad del catálogo de ABS, Angus, Charoláis, Fleckvieh, Chianina, Limusin. Llegaban a la feria Agro Austral sus animales y siempre marcaban precio porque eran de una calidad sobresaliente. Los compradores los reconocían inmediatamente porque le hacía una marca sobre la nariz, que era un pompom muy coqueto y a veces dos y tres. Pocos sabían lo cruento que era esa operación. Hoy los animalistas saltarían y harían una manifestación contra el maltrato animal.
“La mayoría de esos “viejos” ya no están en el circuito, varios han muerto”. Sin embargo, deja notar a Alfredo Milthaler, los hijos de Víctor Reichert (q.e.p.d.), que se dedican a la carne, con Angus rojo y Clavel. Leonardo y Mario García, también Fernando Sáenz. Carlos Massman por su parte, vendió la lechería y se decidió por la agricultura.
Con una mirada hacia el escenario del pasado, Barahona deja ver su nostalgia al constatar que el panorama ha cambiado, la ganadería de aquellos años en Cautín casi ha desaparecido.
Sin embargo, han aparecido ciertos grupos de pequeños ganaderos mapuches que a 15 kms de Temuco están inseminando, habla del sector de Mahuidachi, un sector de Labranza, el sector del fundo El Carmen, como Malluco, son fanáticos del Limusin y Angus rojo en vaquillas.

El azul belga
Hay un caso muy especial, Fernando Quinchinao , que tiene muy buenas vacas, es decir de buen desarrollo, ahí hemos usado el Azul Belga, con excelentes resultados porque sus terneros se los pelean en la feria, marcando precio y generando un resultado económico impensado para un ganado convencional.
También para el lado sur de Temuco, el sector del hospital de Maquehue que queda más o menos a 18 kms. La idea es que el recorrido sea corto para no tener que cobrar muy caro, hoy se les cobra $20.000.- aproximadamente, por servicio, esto incluye semen, transporte y kilometraje. Estos sectores han ido aumentado la inseminación porque cada año se suman más vacas, porque van viendo resultados que son un espectáculo para cualquier ojo. El efecto de la genética es algo que cualquier persona es capaz de percibir, por eso se convencen solos.

Sale a la conversación el uso del Azul Belga en ganado de carne, en terreno mapuche, de modo que era la oportunidad de preguntar por el cruzamiento de Azul belga en ganado lechero. Efectivamente Oriel ha visto esta experiencia y es claro que su recomendación es que se haga sobre vacas muy bien elegidas en cuanto a su anatomía pélvica, no porque sea americana usa el belga, “debe ser de cadera ancha”. Así, nunca he visto problemas al parto, porque además hay que escoger un toro belga que por catálogo sepamos que da crías de menor peso al parto. ABS trajo un toro de nombre Bacon, era sensacional, daba crías pequeñas y se podía usar prácticamente en cualquier vaca, pero como todo en el mundo de los vivos, el semen se terminó con la muerte de Bacon y hasta ahora no he podido encontrar un toro con esas cualidades, señala Oriel.
De acuerdo a su experiencia, que pocos pueden contar, el semen inglés es de sus preferidos, afirma Barahona y destaca que tienen esa cualidad de ser animales que dan crías pequeñas pero que en poco tiempo ya están en 400 kilos. Sea Simmenthal, Charolais, Angus tienen esas características, que es ideal para los animales de esta zona, afirma.

El Hereford
Hablando de las razas de carne, Barahona pudo ver el éxito del Hereford. Recuerdo los toros Niágara y Palermo fueron de renombre, porque los usó Aliro Sandoval y se lució en la Sofo. Pero con la llegada de las nuevas razas, como el Angus, Simmenthal, Hereford fue decayendo, porque los engorderos vieron que se engrasaba muy rápido, a los 450 kilos estaba listo y había que venderlos, porque de ahí en adelante se desvalorizaba el animal. En cambio, el Angus tiene la cualidad que no se engrasa y el Simmenthal recién a los 500 kilos está terminado y si esperas precio con el animal en buena pradera, puede seguir engordando y ganando masa muscular. Estas razas permiten al engordero tener una mayor posibilidad de poder vender sus animales a diversos pesos sin que se engrasen. Es una tremenda ventaja, que no tiene el Hereford.
Hoy con el problema que ha existido con el precio de la leche, hay un productor que la mitad de su ganado lo está inseminando con Simmenthal, Clio es el nombre, para aprovechar el precio del ternero, porque hoy existe una enorme escases de animales. Es un toro inglés que trae ABS, es un excelente toro que se puede ocupar en casi cualquier tipo de vaca, dando una progenie muy carnuda que se paga muy bien en feria, tanto machos como hembras, señala.

Oriel es de esas personas que aman su trabajo, dice que le encanta lo que hace y que “mientras me las pueda, seguiré recorriendo los caminos haciendo la pega de inseminador, porque para conservar la salud, el trabajo es lo mejor”, afirma.

La leche

Para este profesional el problema de la leche en la Araucanía deriva de un sinnúmero de problemas. “No sé cuál de todos será el más importante, pero el conflicto con los mapuches sin duda hay que considerarlo. También tiene que ver el precio y manejo que hace la industria. Por otro lado, la exportación de vaquillas sin duda ha impactado no sólo a nivel local, sino a nivel país. También hay que considerar la edad de la gente. Muchos de los hijos de estos productores son profesionales que no tienen nada que ver con el campo, son abogados, médicos, ingenieros que se van a hacer sus vidas y no quieren nada con el campo. Porque hay que comprender que una lechería es una actividad que te amarra todos los días, nunca te suelta y entonces es muy difícil manejarla desde la ciudad, porque corres el riesgo de cometer muchos errores y perder mucho dinero. Por esa razón, es muy complicada la renovación generacional.
Por otro lado, el cambio climático va empujando a la gente a probar con nuevos cultivos. Es el caso de Alfredo Milthaler que achicó su lechería a 40 vacas y se cambió al Jersey vendiendo su leche a un quesero que le paga por sólidos, y aprovechó el campo para plantar avellano europeo hace rato. Ya está cosechando, indicó.

La técnica

A pesar de llevar tantos años ejerciendo la profesión de Inseminador, Oriel Barahona no ha dejado de ser estricto con lo que hace. Hacemos esta observación porque, como ha sido publicado en este medio en varias ocasiones, el chileno tiene la tendencia a hacer innovaciones en prácticas que deben ser rigurosas para que el resultado sea impecable y una de ellas es la inseminación artificial, que tienen una serie de pasos que parecen de poca importancia, pero que son la esencia del éxito en la preñez.
“Como a mí me gusta lo que yo hago, con el tiempo he sido cada vez más riguroso y fino en mi trabajo”, señala y describe que hace años que lleva en su vehículo unas garrafas con agua caliente donde lleva los inyectores para que tengan una temperatura adecuada. Las pajuelas del semen deben ser descongeladas a 36ºC, ni más ni menos. Y debe ser confirmada esta temperatura con termómetro, no sirve la mano. El tacto, en un alto porcentaje de las veces llevará a error.
Una vez que la vaca está en su lugar recién descongelo, sólo una dosis. Dicho sea de paso, las pajuelas antiguas de la UACH traían 24 millones de espermios, hoy traen 20 millones. En cambio, en la actualidad el semen americano sólo trae 10 millones de espermios y el sexado con 2 mil. Por lo tanto, hay que evitar el estrés del semen, los cambios de temperatura son dañinos para los espermios, de modo que la operación de inseminar debe ser rápida, porque desde que descongelas la pajuela se inicia una mortalidad espermática. Por eso, estimo que es importante que el inyector esté templado, yo lo coloco bajo la ropa previo a inseminar para cuidar la temperatura, luego introduzco el inyector e insemino en los dos cuernos. Esto se los comento a la gente nueva, y les digo que lo hagan con cuidado porque los cuernos son muy delicados, incluso se pueden romper cuando no se tiene la práctica.
Y esa operación la hace sistemáticamente con cada vaca, sin saltarse ningún paso, con calma y sin estar pensando en la rendidora. Acá se juegan muchas cosas y hay que se prolijo, porque no solo hay que pensar en el resultado de la preñez y los beneficios de la inseminación. También está el prestigio personal y ese prestigio se gana todos los días, cuesta mucho conseguir prestigio, sin embargo, es muy fácil perderlo. Y eso te pone muy mal con la vida, a una persona desprestigiada la vida se le hace cuesta arriba, terminó diciendo Oriel Barahona.

Fiel a su trabajo a sus setenta y tantos, sigue en lo suyo, pero ya con otro ritmo.

Por las redes sociales anda un video donde habla un japonés y se refiere a la creencia que existe en el mundo en la súper inteligencia del pueblo japonés, que explicaría el gran desarrollo de su isla. Sin embargo, toda su charla apunta a la importancia que tiene en la vida la disciplina, la perseverancia, la puntualidad, el respeto. Es una extensión a lo que nos enseñó Carlos Kasuga Osaka, en el Chile Lácteo del 2015, oportunidad en que fue enfático en destacar que educación no es saber matemáticas, castellano o biología. El valor de la educación está en los hábitos, la disciplina, la honradez, el respeto.
Espero que, al leer estas páginas puedan comprender el impacto que es capaz de generar una buena educación. Chile invirtió en crear una carrera técnica que fue el instrumento que usó Barahona para ganarse la vida, sin embargo, fue la educación que recibió en una escuela pública de Pitrufquén donde se le entregaron los valores y se generó el espíritu de un hombre que en solitario, como emprendedor compró millones de dólares en semen, generó utilidades para otras empresas, nacionales y extranjeras. Pudo dar trabajo a mucha gente, construyó, educó a sus tres hijos, Oriel Rurick, arquitecto, Ronald Javier, ingeniero forestal y su hija Karina Alejandra, recientemente egresada de derecho. Hoy, disfruta de las bonanzas de su vida, a su amada mujer Mary, sus hijos y cuatro retoños, Oriel, Sebastián, Ian y María, ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Estos versos de Machado, son el cierre perfecto para una obra de una vida que sigue haciendo caminos.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

 

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