Felipe Pino San Martín NUTRIVET, Nutrición Veterinaria Médico Veterinario. Universidad de Chile PhD Ciencias Animales, Mención Nutrición de Rumiantes Pennsylvania State University, USA pinovet@gmail.com

Que las vacas producen más leche por año, cuando el secado es de 40 a 70 días, es un hecho que está debidamente documentado. Sin embargo, este periodo de tiempo no solo implica dejar de ordeñar y largar las vacas a pasto, es además el tiempo perfecto para preparar a nuestras vacas para la próxima lactancia y además preparar a las terneras que vienen en el vientre para su vida productiva.

Es fundamental respetar ciertas normas de manejo y nutricionales para mantener niveles de producción, evitar problemas metabólicos del post-parto, evitar enfermedades en las terneras y asegurar una buena lactancia optimizando la economía del predio. Esto es lo que conocemos como periodo de transición.
El período de transición normalmente es de alrededor de 90 días, el que incluye al periodo seco, el preparto, el parto y el post-parto inmediato. El período seco debería ser de aproximadamente 60 días, los cuales incluyen al menos 15 días de preparto y 30 días post-parto.

Un período seco mayor, incrementa la producción de la siguiente lactancia, pero el tiempo de producción de leche total a lo largo de la vida será menor.
También se ha demostrado que cuando a las vacas no se les permite el secado adecuado, estas producirán solamente el 75% en la segunda lactancia y el 62% en la tercera; comparadas con vacas con un período de secado entre 50 – 60 días.
Esto se debe a que la glándula mamaria necesita un tiempo para regenerar los tejidos glandulares que realizan la secreción de leche, ante la demanda de la nueva lactancia.

Periodo Seco

Como dije, el rango puede comprender entre 30 a 60 días previos al parto. Lo más adecuado son 60 días. Esto comienza al menos 1 semana previo al secado de la vaca, donde se debe iniciar en esta etapa un programa de alimentación restringida para detener la producción láctea, si es posible. Se debe eliminar la alimentación a base de concentrados proteicos, los forrajes de buena calidad de leguminosas y el silaje de maíz, reemplazándolos por forrajes de menor calidad y granos con baja densidad energética y alta fibra en el caso de que se pueda modificar. El período de secado, propiamente tal, toma entre 4 y 14 días. Siempre va a depender del tipo de animales que estemos enfrentando. No es lo mismo una vaca como las de la zona central, que llegan a esta fecha con producciones cercanas a los 30 litros, que nuestras vacas sureñas que con suerte superan los 10 litros.
En sistemas de alta producción, lo ideal es formar un grupo de vacas que están en término de lactancia. En este grupo parte la restricción alimenticia al menos con 2 ó 3 semanas previa a cortar la ordeña. Primero se elimina el concentrado, la segunda semana se comienza a ordeñar una vez al día hasta que la producción disminuye a 10 lt. En este momento, recién se procede a la utilización de pomos de secado. En sistemas pastoriles donde es común que exista un solo grupo de lactancia, idealmente se debería suspender el concentrado una semana previo al secado. Generalmente esta acción es suficiente para provocar una disminución en la producción láctea bajo los 10 lt al día.
Mientras estuve haciendo el doctorado en EEUU, pude apreciar que además del pomo de secado es frecuente que los lecheros usen un sellador de pezones para evitar nuevas infecciones durante este período. Hay que secar a las vacas con ubres sanas. En esta etapa las vacas están susceptibles a contraer nuevas infecciones; por lo tanto, se deben extremar las condiciones de higiene y tomar precauciones en cuanto a infecciones subclínicas o clínicas con patógenos mayores, fundamentalmente Staphylococcus aureus, coagulasa positivo. En estos casos, antes de realizar el secado las vacas deben ser tratadas con antibióticos específicos para eliminar o disminuir estas patologías.

Sin embargo, es preciso advertir que durante esta etapa es imprescindible tener en cuenta el estado corporal de las vacas, el cual no debe ser menor a 3 en la escala de 1 a 5.
Si la condición corporal no es adecuada, es importante determinar si solo con pastoreo la vaca puede alcanzar la condición de 3.25 previo al parto. Si las vacas están delgadas y la pradera no es capaz de aportar los nutrientes para conseguir el puntaje de 3,25, entonces será necesario incluir algún grano en el periodo seco. Esta situación es bastante corriente, sin embargo los productores normalmente este periodo de secado lo enfrentan solo con forrajes.

En el misno sentido, este período es adecuado para realizar diversos manejos, como despalmes preventivos, ojalá se realice a todas las vacas, vacunaciones, suplementación de vitaminas, entre otras. Es el momento óptimo para determinar que vacas siguen en el rebaño y que vacas se van a ir, ya sea por bajo nivel productivo, mastitis crónicas, cojeras sin recuperación o vacas que no lograron preñarse. En relación a la mastitis es fundamental tener registros de conteos de células somáticas y tratamientos previos, ya que si es una vaca crónica, por costo de tratamientos y menor nivel productivo es mejor sacarla del rebaño. Lo mismo si tiene al menos 2 cuartos comprometidos con mastitis crónica o 2 cuartos secos, es una candidata a dejar el rebaño.
Una alternativa para “vacas millonarias” es que se usen como nodrizas, ya que con el alto valor que presentan los terneros para venta como animales de carne podría ser una alternativa en el caso que exista suficiente alimento para ellas.
No es necesario eliminar vacas por viejas, a no ser que tengan algún problema específico en relación a la condición de la ubre, mastitis o que no se preñen. Mientras la vaca se preñe, produzca lo que tiene que producir y no presente altos recuentos de células somáticas en forma crónica, no debería ser removida del rebaño. Eso sí, se debe saber que una vaca después de su 5° parto la calidad de su calostro es muy desmejorado, por lo que es fundamental evaluar esta situación.
Hoy en día, con el precio actual del ganado, todos las vacas que se retiren de la ordeña, pueden ser engordadas y vendidas a un precio razonable, por lo que el agricultor puede, con ese mismo dinero comprar genética y vaquillas de reposición para mejorar su plantel.

Enfermedades periparto
Esta etapa es de enorme importancia para el rebaño, siendo vital seguir ciertas normas nutricionales y de manejo que minimicen las enfermedades metabólicas que acompañan al período del periparto inmediato, tales como: hipocalcemia post-parto, retención placentaria, desplazamiento del abomaso, cetosis, metritis, mastitis. El mayor porcentaje de trastornos metabólicos ocurren por una causa común, como son las patologías en el metabolismo del calcio y del fósforo. Estas alteraciones pueden ser enfermedades subclínicas, relacionadas al metabolismo del calcio, como la Retención Placentaria, enfermedades clínicas, tales como la Paresia post-parto o hipocalcémica y la Paresia pre-parto o hipofosfatémica.
El desplazamiento abomasal, es otra patología específicamente relacionada a la hipocalcemia pre y post-parto que presenta inercia del sistema digestivo, específicamente del abomaso, seguida del suministro de una dieta alta en concentrados y baja en fibra. Controlar el metabolismo de los minerales de manera sincronizada podrá evitar (en lo posible) estas alteraciones metabólicas, tan frecuentes en vacas de alta producción, y tomar medidas adecuadas para que el proceso de transición sea lo más adecuado, disminuyendo el momento de mayor estrés de las vacas como es el parto. De esta manera, el balance de la dieta preparto es fundamental para evitar estos problemas, por lo que lo vamos a desarrollar en profundidad este tema en el próximo artículo.

La sales
Una práctica habitual durante este periodo, es que las vacas no se les entregue sales minerales. Sin embargo, hay que tener presente que las últimas investigaciones han determinado que durante el secado es el período de la preñez en que se desarrolla el sistema reproductivo de la ternera en el vientre, por lo que se hace aconsejable el aporte de una sal sencilla, basta que contenga microminerales como cobre, zinc, manganeso, selenio y cobalto, esto va a estimular el desarrollo del sistema reproductivo de la cría, presentando una actividad ovárica anticipada, mejorando la probabilidad de que la vaquilla va a preñarse a tiempo y estar parida idealmente a los 24 meses de edad.
Además, se ha podido concluir que la suplementación con microminerales en esta etapa, acorta el periodo de anestro en las vacas y la ciclicidad comienza antes, disminuyendo los días abiertos, por lo tanto, estas vacas van a presentar una tasa de preñez anticipada, con el consecuente aumento de la rentabilidad para el predio.
También los microminerales van a estimular el sistema inmune tanto de la vaca como la cría, lo que va a producir vacas y teneros más sanos, disminuyendo las tasas de enfermedades metabólicas post- parto y enfermedades en terneros, lo que también aumenta la rentabilidad predial.
De esta manera, este periodo va a estar determinado principalmente por el secado de la vaca, la recupareción de la condición corporal para que esté en el estado óptimo, el tratamiento de mastitis clínicas y subclínicas, cojeras, despalme preventivo, suplementación vitamínica y suplementación de microminerales para una óptima producción, estado inmunitario y efecto productivo en las terneras en gestación.
El próximo artículo abordaremos el manejo del preparto y el parto desde el punto de vista nutricional.

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