Un Profeta del Bío Bío, predicando en Arequipa

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Hace un año habíamos publicado la noticia de que Lino Lastra, Técnico Agrícola, quien se ha desempeñado por 28 años como jefe de lechería de importantes planteles de la región de Bío Bío y Metropolitana, estaba en Perú. Desde allá nos envió unos saludos y en esta oportunidad lo contactamos para saber de su vida. Y vaya que nos dio una gran sorpresa.
La verdad es que lleva la cuenta muy clara del tiempo allende la línea de la Concordia, son catorce meses y su familia sigue en Chile.
Es lamentable, pero su esposa, María Gabriela, sufre hace varios años de lupus, “el 2016 tuvo una fuerte crisis de la enfermedad perdiendo la función renal, de tal forma que hoy se ve obligada a dializarse tres veces por semana en la ciudad de Los Ángeles y eso hace imposible que pueda viajar y vivir acá”, manifestó.
La historia es más dura, por cuanto, “por la enfermedad me vi obligado a dejar la pega en Curacaví para trasladarme a Los Ángeles, y así poder internar a mi esposa en el sanatorio alemán de Concepción, donde siempre había logrado superar las crisis de su enfermedad gracias a los médicos. Así, ella ingresó el 2 de enero y la dieron de alta en abril de 2017”.
Como esposo pudo acompañarla en la enfermedad todo ese tiempo que estuvo internada, sin embargo Lino estaba sin trabajo y tampoco en esos meses estuvo entre sus prioridades buscarlo, así, luego que le dan el alta a su señora empieza a recién a buscarlo. “Y no apareció nada en Chile porque las lecherías estaban pasando por un mal momento” (Lino sabe que “la cosa” no ha mejorado).
“Este trabajo me lo habían ofrecido en diciembre de 2016, pero como mi señora estaba enferma, no lo pude aceptar porque era un momento en que debía estar con mi mujer”, enfatizó.

Una vista parcial de los corrales y la plataforma de alimentación.

Por fortuna, “en mayo del 2017 Francisco San Emeterio, quien me conocía hace años, volvió a contactarme a través de linkedin. Tuve que viajar a Perú para una entrevista y entre varios postulantes quedé yo”, cuenta Lino, y reflexiona que el hecho de haber estado trabajando en Ancali con 6000 vacas, inclinó la balanza a su favor en el directorio de la empresa del Rimac.

En este momento la lechería Agrícola Pampa Baja, ubicada en Pedregal, Arequipa, a 60 kms de la costa y a 1.200 msm, cuenta con 3200 vacas en ordeña en sistema dry lot, es la más grande de Perú y está en el tope, asegura con orgullo Lastra, “porque la infraestructura actual no es capaz de recibir más vacas”.

Casa de los ingenieros

Este casi ostracismo de Lino Lastra en Perú ha sido bastante llevadero, toda vez que lo han tratado bien. “Los peruanos son acogedores, cariñosos; me han ayudado harto y solo tengo agradecimientos para todas las personas de mi entorno”, manifestó.
Actualmente vive en buena casa del fundo, la llaman la “casa de los ingenieros”, donde vive otro chileno que ve el tema de los viñedos, quien lleva más de cuatro años en sus labores. Ha sido muy importante su compañía en este período de adaptación social y profesional, afirma.

Las metas

Lino Lastra cuenta que la producción a su arribo a Pampa Baja, estaba en un buen nivel, 35 L por vaca y la meta que le pusieron, fue llegar a 38L. Y que le dijeron al “chileno”! A los 4 meses ya habían alcanzado la meta, haciendo ajustes en la dieta y reasignando las vacas por corrales, porque había mucha concentración de animales. Esto fue lo central. Sin embargo, “a mi llegada al establo había tres personas a cargo de tres áreas de la lechería y cada uno tiraba para su área, no hacían reuniones de coordinación, así que propuse integrar al grupo para tomar decisiones en conjunto. Así todos estaban enterados de lo que se estaba haciendo y entonces había un compromiso armónico para conseguir los resultados”, destacó Lastra.
Sin embargo, como esto no es cuento de hadas, una vez logrado los 38L, entonces pidieron superar los 40 L promedio.
La otra gran “pedida” de la empresa Pampa Baja, fue subir de 2800 vacas en ordeña a 3200. Tuvo que llegar julio del 2017 para echar a andar la última sala, completando un total de tres salas para las vacas en producción. En abril de este año alcanzaron la meta de las 3200 vacas y se logró con cierta rapidez, según Lastra, porque se usó semen sexado. “Ahora estamos haciendo una limpieza eliminando vacas con problemas e incorporando las vaquillas que van pariendo. Es decir, ya tenemos emparejado el camino y sólo ahora hay que estar atento a los detalles”, afirmó.

Moderna sala de ordeña, con salida frontal de las vacas.

 

Consultado por la respuesta de las personas administrativas frente a estos logros, Lino señala que son iguales a lo que ha vivido en Chile, no se hace aspavientos con los logros, no se reconocen en su total dimensión, solo expresiones como “se está haciendo un buen trabajo” y eso sería todo.
Sin embargo, “lo bueno que hay en esta empresa, es que tienes carta blanca para inversiones razonables y bien argumentadas, en pos de mejorar las condiciones para conseguir los objetivos y eso da tranquilidad, porque permite ser creativo”.

El calor

Para los que han estado en la costa peruana, hay un tema gravitante que es el clima. “El estrés calórico acá en la zona es importante, porque las vacas bajan su producción en verano, y además desmejora los parámetros reproductivos seriamente. El estrés empieza en diciembre y termina en mayo. Sin embargo este año los meses de junio, julio y agosto que deberían haberse comportado como meses típicos de invierno, no lo fueron. En julio, todavía tuvieron temperaturas de 32ºC y, hoy 21 de agosto, mientras conversamos la temperatura era de 34 ºC”, por fortuna, el clima es seco y eso significa que el impacto es menor, porque al norte de Lima la humedad puede superar el 90%, destacó el técnico chileno. Actualmente se está trabajando en un proyecto para mitigar este efecto, proyecto que considera ventilación, mojado de vacas en los patios de espera y túneles de frío.
Es notable el trabajo ejecutado por este chileno en el extranjero, sus logros son de grueso calibre, y se transforma en un ícono del saber-hacer, prestigiando el recurso humano nacional muchas veces despreciado o poco respetado. Personas como Lino Lastra, son las que abren fronteras para técnicos y profesionales que hoy han encontrado fuera del país lo que Chile en un momento le mezquinó.


Por otro lado, esta experiencia es una demostración de que los técnicos y profesionales del sector ganadero y lechero en particular, poco a poco van a ir buscando oportunidades fuera de las fronteras, como consecuencia de la vigorosa pérdida de la ganadería nacional.
Nos parece una interesante historia que por los arenales de Arequipa un profesional sencillo, se transforme en un profeta en otra tierra, como reza el adagio popular.

 

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