Genética Bovina

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Para un mercado bovino nacional cada vez más jibarizado, el movimiento de semen importado no deja de ser sorprendente, donde dos compañías se hacen cargo de algo más del 80% de la colocación de dosis de semen en Chile, siendo Cooprinsem la empresa con mayores importaciones.

Alejandro Luco. M.V. Gerente ABS Chile

Entre julio 2017 y junio 2018 se importaron 918.347 dosis de semen bovino, de las cuales aproximadamente 810.000 son para ganado de leche y las restantes para animales de carne. Esta cifra es creciente a través de los años. Un dato interesante y que ha sido reporteado en más de una oportunidad por la revista, es el aumento de inseminación de ganado lechero con dosis de carne, especialmente de razas continentales y dentro de éstas las de doble pulpa van marcando una tendencia.
El mercado de producción nacional de semen lamentablemente es marginal y con toros que fueron colectados hace un tiempo, esto quiere decir que su “valor genético” podría no estar vigente. El no tener genética nacional es una situación lamentable.
Con estos volúmenes de importación y la masa actual de hembras en edad reproductiva tanto de carne como leche, podríamos hablar de un porcentaje de animales inseminados de alrededor de un 65% a 70% para la leche y entre un 7% y 9% para la carne. Estas son estimaciones, debido a que no sabemos con exactitud las hembras de leche y carne actuales como la cantidad de dosis usadas para obtener una preñez.
Según este informe, a Chile llega genética bovina, semen bovino, desde 13 países que cuentan con sistemas productivos variados y mediciones genéticas distintas, esto muchas veces está determinado por las diversas formas de pago de la leche. Sabemos que en algunos países el promedio diario por vaca es relevante, en cambio en otros, es la producción de sólidos por hectárea la que tiene la principal consideración.

En este gráfico, es necesaria una explicación. En el caso especial de la República Checa, el semen que se importa corresponde a sistemas genéticos de otro país y esto sucede porque los toros que están en República Checa lo hacen principalmente por una ventaja de costo de mantención de los toros y por lo tanto de producción de semen, que finalmente permite bajar el costo de las dosis en origen.
Por otro lado, se da el caso de que algunos de éstos países, cuentan con varios centros de inseminación artificial, los cuales compiten en su país de origen y en Chile son representados por distintas empresas distribuidoras de genética bovina que terminan por competir en el mercado nacional.
A nuestro país llega material genético bovino de 28 centros de inseminación. Si tomamos como ejemplo a Estados Unidos, son ocho los centros representados en Chile por seis compañías locales y al considerar Nueva Zelanda, son cuatro los centros desde donde se importa, representados por tres distribuidoras nacionales.
Es importante considerar las tendencias en cuanto a importaciones. En el siguiente gráfico podemos apreciar un rolling de 12 meses para cada país desde el año 2009 a abril de 2018. En la figura se destacan solo los países que exportan a Chile un volumen mayor a 20.000 dosis anuales.

El centro de inseminación que más dosis exportó a Chile envió 248.418, para los meses de julio 2017 a junio 2018, el siguiente con 197.441 unidades para el mismo período. Esto significa que dos compañías exportaron el 48,55% de las dosis.
Por otra parte, el país que más ha crecido en términos de exportaciones a Chile es Nueva Zelanda, casi duplicó su participación, pasando de 90.000 dosis en junio de 2010 a 170.000 en abril de 2018. Con un fuerte impacto a partir del año 2016.
Otro exportador que muestra un crecimiento importante, son los que componen el Reino Unido más Irlanda del Sur. Éstos últimos, con una tendencia clara de genética hacia el pastoreo.

Una buena característica que tiene este mercado, es la alta competitividad, ofreciendo al productor de leche o carne una variedad de productos de alta calidad genética y a precios convenientes. De todas formas hay que advertir que de los costos totales de una lechería, el ítem de genética fluctúa entre 1,5% al 2,5%, sin embargo, el impacto que la genética de calidad tiene sobre el rebaño y su producción, es muy significativa y se justifica plenamente.
Desde el punto de vista de las razas de leche, se pueden identificar en los registros de importación animales Holstein procedentes de USA, Holanda, Inglaterra, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda, Australia, siendo más del 80% de las razas de leche importadas. Por su parte, la raza Jersey, también tiene distintos orígenes, como Nueva Zelanda, USA, Dinamarca, Australia y Canadá. Otras razas como Montbeliarde, Rojo Sueco y Noruego, Normando, Frisones Negro y Rojo, son números menores en cuanto al total de dosis importadas.
Con respecto a las falencias que tiene este mercado nacional, se puede decir que la más importante, es que no existe de manera oficial un sistema de pruebas de progenie al cual se pueda recurrir, y esto significa que todas las decisiones genéticas que puede tomar el agricultor o el asesor, son determinadas por la información del origen del toro que están adquiriendo. Otra falencia es no contar con datos de unidades vendidas lo que nos permitiría poder determinar en parte el avance genético de nuestra población bovina.
Finalmente, dos cosas, la primera, es que este artículo solo quiere entregar información general sobre mercado nacional de genética bovina no es un análisis comercial, lo segundo, con este nivel de I.A., podemos decir con toda claridad que, en cuanto a genética, nuestros animales son de buena calidad, especialmente en la leche.

(Fuente, DS Ltda., Cámara de Comercio de Chile)

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