Por Toni Adsuara Martínez
Médico Veterinario
tadsuara@quimialmel.es
Un viaje de 10.000 km empieza por un paso, y estos primeros pasos son importantísimos para el resto del viaje. Llevado a términos caprinos, diríamos que las primeras fases de la cría de nuestro ganado caprino serán fundamentales para que el animal tenga un futuro mucho más productivo.
Pero realmente, ¿dónde estaría el principio?
En muchas ocasiones pensamos que el principio de la lactancia empieza en el momento del nacimiento del cabrito, y no es así. La lactancia empieza con el calostro, y el calostro realmente lo sintetiza la cabra, por lo que si no está alimentada correctamente en el preparto, el calostro no va a tener la calidad que se necesita. Para ello, se preparará un monográfico específico orientado al preparto de la cabra, para poder disponer del animal en el momento del parto en plenas facultades productivas, y que los cabritos arranquen su vida de la mejor manera posible.
LACTANCIA ARTIFICIAL
La lactancia artificial engloba 3 etapas diferenciadas en función de sus características a nivel alimenticio:
– Fase de encalostrado
– Fase de lactancia
– Fase de destete
Vamos a centrarnos en la alimentación de cada una de estas fases, obviando en este artículo temas de manejo generales, instalaciones, etc.
1. FASE DE ENCALOSTRADO
La placenta de la cabra es sindesmocorial cotiledonaria, esto significa que no hay paso de inmunoglobulinas desde la madre al feto. Por tanto, la única vía de paso de estas inmunoglobulinas es vía el calostro.
El factor clave en el correcto encalostrado está asociado tanto a la composición del calostro como a la fisiología digestiva de la cría, y ambos aspectos están muy condicionados por el tiempo después del parto. El calostro presenta una composición muy distinta de la leche durante la lactancia, e incluso el propio calostro cambia sus propiedades durante las horas siguientes al parto:
Composición química y estado inmunológico del calostro caprino durante las primeras 10 horas tras el parto y comparativa con la leche de la misma raza en lactación (Moreno-Indias et al 2012)
Nutricionalmente el calostro es más rico en grasa y proteína altamente digestibles, fundamental para evitar la hipotermia después del choque térmico al nacer, evitando también la hipoglicemia. Además, esta alta concentración de grasa y proteína serán fundamentales para iniciar el correcto crecimiento del animal. Rico en calcio y vitaminas A y E, éstas son necesarias para la maduración del aparato respiratorio y digestivo. El calostro (según Moreno-Indias et al. 2012) contiene hormonas, factores de crecimiento, citoquinas, oligosacáridos y péptidos bioactivos, células inmunocompetentes y metabolitos derivados del epitelio alveolar de la glándula mamaria que le confieren unas propiedades únicas.
El calostro es rico en inmunoglobulinas G1 (85%), M (7%) y A (5%), y éstas están presentes en tal cantidad, que una importante proporción escapa a la digestión enzimática y da lugar a una mayor disponibilidad en el intestino, para ser absorbidas (Mantecón et al 2000). La concentración de inmunoglobulinas es variable, según las razas, incluso entre miembros de un mismo rebaño, siendo importante determinar la calidad de este calostro.
El calostro tiene también propiedades laxantes, que van a facilitar la motilidad intestinal y, por tanto, la expulsión del meconio (primeras heces). También tiene cierto efecto tampón del pH gástrico, lo que dificulta la proteólisis de las globulinas, incluso inhibe la tripsina encargada de su hidrólisis intestinal (Mantecón et al. 2000).
Además, el cabrito contribuye a la absorción de estas inmunoglobulinas, ya que su aparato digestivo presenta un grado de inmadurez durante las primeras 24h de vida que hace que la secreción de las enzimas digestivas sean bajas, y que los enterocitos del intestino delgado sean permeables a moléculas grandes, tales como las proteínas no digeridas (globulinas). Estas condiciones ideales solo se van a mantener durante estas primeras horas, de ahí que sean tan importantes para garantizar la inmunidad del cabrito y por tanto de su supervivencia.
CALIDAD DEL CALOSTRO
El calostro debe cumplir una serie de características importantes:
– La densidad tiene que ser superior a 1045 gr/l.
– Sin sangre, sin malos olores y de cabras sin mastitis.
– La cabra haya producido menos de 2,5 litros en ese ordeño.
– Idealmente pasteurizado.
Calostrímetro
El encalostrado, debido a la capacidad de absorción de Ig en las primeras horas de vida, debe hacerse lo más rápidamente posible. Idealmente en las primeras 2 horas deberíamos darle la primera toma de calostro. A veces, los partos nocturnos hacen que cuando lleguemos al predio esté el cabrito ya encalostrado por su madre, pero deberemos darle su dosis correspondiente de calostro porque desconocemos la cantidad y calidad de lo que ha tomado. Por tanto:
– Debemos retirar el cabrito lo antes posible: queda inhibido el reflejo de búsqueda de pezón y se rompe la impronta con su madre, mejorando la productividad de la madre.
– Aseguramos la toma de calostro y la cantidad correcta.
– Con una mamadera le daremos todo lo que quiera comer. Mínimo 10% peso vivo.
– Sondaremos animales sin reflejo de succión o en momentos de grandes pariciones.
– Solamente se debe dar calostro procedente del primer ordeño tras el parto.
– Algunos estudios indican que las Ig de las primíparas son incluso hasta 3 veces superiores a las de las multíparas, sin embargo, lo que las cabras multíparas proporcionan es una mayor variedad de Ig.
Con el calostro vamos a mantener al cabrito durante unos 3 días, ya no por el aporte de inmunoglobulinas, sino por la riqueza en grasa y proteína de la leche.
El calostro puede y debe ser congelado para momentos en los que tengamos baja disponibilidad del mismo, para los partos antes del fuerte de la parición o para partos de primíparas. Vamos a seleccionar el calostro que cumpla con las características citadas y lo vamos a guardar en un congelador. Podemos hacerlo en botellas de 200-300ml que será la cantidad ideal de una toma, y también en botellas de 1,5 litros para momentos de más partos. La descongelación debe ser suave, al baño maría entre 40-50ºC.
Es decir, la selección del calostro nos va a ayudar si queremos mejorar la inmunidad de nuestro predio, puesto que solo seleccionaremos el calostro de las hembras libres de las enfermedades a erradicar.
2. FASE DE LACTANCIA
No habría que citarlo, pero a veces nos olvidamos que una cabra no es una vaca, y pretendemos manejos de vaca, e incluso alimentación de vaca a nuestro ganado caprino. Si la cabra adulta es sensible, imaginar lo que puede ocurrir a un cabrito recién nacido, lo que nos debe hacer reflexionar sobre el uso de alimentos adecuados para cada etapa. Por tanto, lo primero que debemos de tener en consideración es que el sustituto lácteo sea específico para ganado caprino.
2.1 Hidratos de Carbono
La lactosa es el principal hidrato de carbono de la leche natural, por lo que los sustitutos deberían contener principalmente lactosa o azúcares simples como glucosa o galactosa. El almidón y otros polisacáridos complejos deben incluirse siempre que estén hidrolizados, y en cantidades pequeñas, puesto que su digestibilidad es menor (60%) que el de los azúcares simples (90-100%). El problema de los carbohidratos complejos en elevadas cantidades es que, al no ser digeridos, fermentan a nivel intestinal ocasionando problemas digestivos como diarreas.
2.2 Grasas
Es habitual el uso en sustitutos de leche desnatada, por tanto, las grasas se deben aportar de manera complementaria en forma de grasas animales o aceites vegetales. Además, es importante que los lípidos estén emulsionados en micelas pequeñas, para que puedan ser absorbidas. Hay que tener en cuenta que los niveles muy altos en los sustitutos buscando elevadas energías pueden provocar depresión en el consumo del mismo, por tanto no debe ser el ingrediente principal de la leche.
2.3 Proteínas
Así como la grasa o los carbohidratos tenemos la posibilidad de sustituirlos por otros productos no de origen lácteo, en la proteína es más complejo, y el aporte de otras fuentes proteicas que no sean lácteas puede desembocar en problemas digestivos. La caseína de la leche es la única proteína que tiene la propiedad de coagular en el abomaso en presencia de la renina, y esa coagulación engloba a los azúcares, a las grasas y al resto de proteínas no coagulables. El coágulo o cuajo que también retiene el calcio se va a ir rompiendo gradualmente, permitiendo que a pesar de tomar leche un par de veces al día pueda ir absorbiendo gradualmente los ingredientes. Apuntar aquí que una alimentación con máquinas durante 24h diarias facilitará una lactancia mucho más fisiológica que si aportamos la leche 2 ó 3 veces al día.
Si usamos una proteína no coagulable en los sustitutos, como lactoalbúmina o proteínas vegetales, vamos a crear un coágulo menos denso, más acuoso que no permanecerá en el abomaso y, por tanto, no tendremos una digestión gástrica de los ingredientes.
Las enzimas como tripsina, carboxipetidasas, amionopeptidasas, incrementan su actividad durante las 3 primeras semanas de vida, lo que refuerza la importancia de la formación del coágulo y la digestión proteica en el abomaso, y explica la menor digestibilidad de las proteínas de origen no lácteo durante los primeros 15 días de vida (Peláez, 1979).
CONCENTRADO DE ARRANQUE
Simultáneamente, durante la lactancia, el cabrito debe disponer a libre disposición de un concentrado que denominamos de arranque. Este concentrado es el alimento que va a permitir la transición de la fase de lactante a la fase de no lactante. Además, debemos aprovechar la fase de pre-rumiante o de monogástrico, donde puede haber un mejor aprovechamiento de los nutrientes, pero al mismo tiempo debemos tratar de madurar las papilas ruminales.
Este concentrado va a ser ingerido por el animal y se va a ir al rumen, por tanto nos interesa que disponga de elevadas cantidades de almidones para que su fermentación nos ayude en la estimulación de las papilas ruminales y se vaya creando la flora ruminal objetivo. La presentación durante las primeras semanas es importante que sea en polvo para facilitar que, por curiosidad, el animal empiece a probar el producto. Además, debe disponer de algún tipo de cereal tratado entero o roleado para estimular la masticación de los animales.
Rumen a las 4 semanas de edad alimentado solo con leche. Obsérvese el bajo desarrollo de las papilas ruminales.
Rumen a las 12 semanas de edad alimentado con leche y heno. El desarrollo de las papilas es mayor que con solo leche.
Rumen a las 4 semanas de edad alimentado con concentrado y leche. Obsérvese el gran desarrollo de las papilas ruminales. Este desarrollo será la base de un óptimo aprovechamiento de los nutrientes en un futuro.
3. FASE DE DESTETE
El destete del cabrito siempre es un momento delicado, por lo que si no hemos tenido en cuenta los aspectos que anteriormente hemos comentado, podemos tener problemas. Esta fase siempre es estresante para el cabrito, puesto que deja la “comodidad” de la alimentación láctea para pasar a ser ya un rumiante.
El momento del destete debe llevarse a cabo cuando se alcancen alguno de estos objetivos:
– El cabrito haya multiplicado por 4 su peso al nacimiento.
– El consumo de concentrado esté al menos en los 40-60gr/diarios.
– El tiempo de vida del animal sea mínimo de 30 días, pero un óptimo de 45 días.
La experiencia nos dice que el destete brusco crea menos estrés al animal, y ocasiona menos problemas:
– El animal ya está adaptado al concentrado de recría, por tanto, si no hay leche, aumentará el consumo de concentrado.
– No espera con ansiedad el momento de tomar leche (como en destetes de presentar la leche 1 vez al día), porque ya no hay leche.
– Evitamos diarreas por sobrecarga de leche. Es decir, cuando se le da leche 1 vez al día, en un destete progresivo, el animal come una cantidad grande de leche, lo que ocasiona sobrecargas.
– Facilita el manejo porque ya no tenemos que estar preparando la leche una parte del día.
Hay que tener la precaución de unos días antes del destete introducir un forraje como paja de cereal, nunca un heno o forraje verde.
CONCLUSIONES
La lactancia, entendiendo la fase desde el nacimiento hasta el destete, es una época crucial tanto por la alta mortalidad que podemos tener si no usamos los protocolos correctos, como por la preparación del cabrito para su posterior vida productiva. Una lactancia correcta permitirá al animal llegar a su peso a encaste en el momento óptimo, así como predisponerlo a menores patologías. Y un destete precoz con buenas condiciones nos va a permitir que los costos de la cría no se disparen.