La Maestría se logra con Estudio y Praxis continua
Los productores y profesionales necesitan del saber tecnológico y científico para hacer sustentable la actividad lechera.
Más de cincuenta personas pudieron escuchar con atención a Natalie Urrutia y a Felipe Pino el 7 de junio en el salón Osorno del Hotel Diego de Almagro. Ambos son médicos veterinarios egresados de la facultad de medicina veterinaria de la Universidad de Chile y ambos hicieron un doctorado en el área de nutrición de rumiantes en la Universidad de Pennsylvania, Estados Unidos.
Como director de la revista Dleche no puedo más que sentir orgullo de contar con dos profesionales que son un lujo para Chile, y debo decir por cuenta propia, que mucho me gustaría que los contemporáneos lecheros regionales, sepan valorar a estos doctores cuya especialidad debería mejorar en muchas lecherías la eficiencia, la producción, la mortalidad de terneros, los rendimientos, el flujo de caja y al final, los números comerciales, que tanto dan que hablar en el sector de la leche.
Al mismo tiempo, presiento que no será fácil, porque Chile no es una sociedad del conocimiento. Estamos lejos del sentir y actuar de los enciclopedistas franceses, lejos de esa voluntad concreta de disfrutar el saber por el saber. Nuestro país ha sido capaz de incorporar mucha de la tecnología que produce el mundo, como son los computadores, lo teléfonos inteligentes, y ciertamente en nuestra área, la maquinaria e instrumentos que se usan en lechería, desde salas de ordeña hasta la genética. Y salvo excepciones, poco o nada es chileno de lo que se usa en Chile en lechería, ni en cuanto a maquinaria, ni en cuanto al conocimiento, por eso somos tan permeables al discurso de cualquier “gringo”.
En países donde la cultura del conocimiento existe y se vive como tal, se tienen estadísticas relativas al proceso del saber, hace años vi una publicación que indicaba la cantidad de doctorados por miles de vacas de hace dos décadas y como crecía 10 veces hacia el 2000 y el 2010, se volvía a hacer un estudio y se reconocían nuevos PhD en las más diversas materias relacionadas con las lecherías.
Mientras eso ocurría en Estados Unidos hace unas décadas, simplemente, el agricultor nacional no tenía la menor disposición a escuchar a un profesional y me consta que escuché decir, “los profesionales son de escritorio, ¡que nos van a enseñar!”, o “qué me van a enseñar si toda mi vida lo he hecho así, igual que lo hizo mi abuelo”. Es decir durante décadas hubo una resistencia al cambio impresionante, hasta que de repente empezó a cambiar la mentalidad, quizás a partir de lo que hizo Jorge Prado, como ministro de agricultura, cuando se lanzó la iniciativa de los Grupos de Transferencia Tecnológica, y entonces los profesionales e investigadores llegaron directamente al campo en forma sistemática, en base a un plan muy plausible para la época y que ya cumplió su etapa sobre un grupo de agricultores, porque eso fue. No fue un plan masivo, era para un grupo selecto. Y bien que le hizo a la agricultura nacional.
No vamos a desconocer que el INIA hace su aporte, y es mucho lo que hace con presupuestos irrisorios comparados con los países de la cultura del conocimiento.
Lo opuesto podría ser Nueva Zelandia, que ha tenido tal dimensión de explosión del conocimiento que ha podido no sólo desarrollar su ganadería lechera, sino que también ser parte importante del control de los precios internacionales de la leche, además ha sido capaz de exportar su modus operandi, su saber, su tecnología, su modelo de negocio.
Qué mejor ejemplo es constatar cómo se instalan en Chile, compran una industria nacional y desarrollan su negocio generando extraordinarias utilidades para sus cooperados. Mientras el discurso de los líderes gremiales no se pregunta ¿Por qué, sí tenemos las mejores condiciones del mundo para producir leche, no la producimos? En cambio, se culpa a la industria del retroceso ganadero en Chile y al mismo tiempo se reconoce que ha sido la industria la que ha generado el status lechero que hoy se puede ver en un porcentaje de lecherías tecnificadas que son capaces de producir leche, leche de calidad y al mismo tiempo con margen comercial, que es el objetivo final de cualquier actividad productiva.

En este escenario es que la revista Dleche se instaló con un proyecto Seminario, cuyo slogan es “con valor agregado”. Sí porque el conocimiento en sí es valor agregado. Estamos conscientes de que la lechería regional es una de las actividades comerciales de importancia, y para todos los lectores de más de una década no podrán desconocer que en estas páginas hemos hecho un aporte al mundo lechero entregando conocimiento, y ahora convencidos de ser un instrumento modesto de la extensión del saber, hemos creído necesario ampliar nuestra acción, mejorando la web ( que todavía están en pañales) y generando seminarios de conocimiento. El primero fue en Remehue el 2017, luego en Las Garzas (marzo) y en junio lo hicimos en Osorno, estos seminarios son parte de un plan de educación continua, para llenar un vacío del saber de precisión, -como se llama ahora-, tenemos claro que falta conocimiento especializado en lechería.
Y hemos partido por la nutrición porque es uno de los aspectos más gravitantes del sistema productivo, siendo capaz de influir en todos los aspectos de la vida de la vaca y la crianza, un buen plano alimenticio en estas “Porsche” (como las llamó Giovanni Gnemmi) influye directamente sobre la salud y con vacas sanas se produce más leche, también mejora todo lo relacionado a la reproducción y en consecuencia se generan más utilidades.
Actualmente, la crisis del sector es una oportunidad, como lo decía el mes pasado Gnemmi, sí, es una oportunidad para el conocimiento, para los médicos veterinarios, agrónomos, los técnicos y productores, y cuando hablamos de productores, es para todo el estamento que hace funcionar la lechería en cada fundo. Una cultura del saber es por esencia generosa, porque se fundamenta en el saber de todos los otros, la cultura del conocimiento genera confianza, porque cada cual confía en lo que saben los demás. Por eso hay respeto absoluto por el que sabe, porque comprende y reconoce todo el tiempo que es preciso invertir en estudiar una materia y todo el tiempo de reflexión que significa elaborar un discurso de enseñanza para los aprendices.
Desde antes del medioevo es que los europeos construyen saber, ciencia y tecnología. Y todo parte del maestro, un personaje que a la vuelta de varias décadas es considerado como tal, antes fue un aprendiz y tuvo que sudar la gota gorda para conseguir la maestría.
En nuestros tiempos, lamentablemente, la gente cree que porque existe la internet, no tiene para que estudiar ni memorizar, porque está todo ahí. Sin embargo, lo que nunca hará el Google es enseñar a pensar. Y la instrucción en cualquier parte del área del conocimiento obliga a generar una estructura del pensamiento, el aprendiz ingresa a un paradigma que antes desconocía. Es en la medida que va por el camino de la instrucción donde aprende a reconocer su ignorancia. Y mientras más aprendemos, más se devela nuestra falta de saber. Sin embargo, ya pastoreando en el potrero del saber sentimos el gusto por lo que vamos conociendo y se pasa de la angustia propia que genera el esfuerzo, al gusto por el esfuerzo mismo de aprender. En algún momento nos convencemos que serán años donde mi tiempo estará absorto en talleres, bibliotecas, salas, cursos, noches de estudios, conversaciones con nuestros pares y con el maestro, todo lo cual va dando cuenta que ya somos parte de una nueva clase de seres humanos, donde disfrutamos del privilegio de ser parte de un nuevo club del saber, donde se es reconocido y acogido por los propios mentores, y qué mejor para un maestro cuando descubre que al menos uno de sus discípulos demuestra que lo va superando. Y en ese instante el maese siente que toda su vida ha sido recompensada porque la nueva savia del árbol del conocimiento va siendo renovada y permanecerá ahora en su mejor aprendiz, que ha conseguido ser competente tras largas jornadas y años de estudio y praxis.
Por otro lado, todos los que hemos aprendido alguna vez una habilidad cognitiva, una vez hecho el proceso, viene lo más importante, que es la certidumbre de un cambio en nuestras conductas. Una vez incorporado el saber, éste se manifiesta en un cambio del hacer. Algo tan sencillo como respetar un semáforo en rojo, es conocimiento y es una conducta aprendida y validada cuando lo respetamos y no dudamos en detener el vehículo, aunque no venga otro vehículo al cruce. Recién en ese momento el saber es verdadero y útil. Otro ejemplo, a propósito del mundial, vimos después del triunfo de Japón sobre Colombia, a los japoneses limpiando espontáneamente el lugar del estadio donde estuvieron sentados. No era necesario que viniera un policía, un jefe, un director a decirles que recogieran lo que habían tirado al piso durante los 90 minutos de júbilo que duró el encuentro. Todos andaban con una bolsa plástica y cada cual recogía lo que estaba más o menos a su lado, no discriminaban si el papel era de ellos o del vecino. Simplemente lo hacían, porque seguro hace décadas que ellos en su cultura del conocimiento, ser limpios y ordenados, es una conducta incorporada, lo consideran un valor común y un ahorro de recursos. Si en Japón después de cada partido todos recogen su basura, y se la llevan o la depositan en tarros de basura, tienen conciencia que es el mínimo esfuerzo para un beneficio máximo. Debe ser impresionante constatar cómo después de un partido de fútbol, 40 mil personas se retiran dejando el estadio reluciente!! ¿Cómo se sentiría usted señor lector, ser parte de esa sociedad?
Entrando en materia lechera, ¿no sabemos acaso que la higiene en la crianza de terneras es algo relevante? Y si sabemos que mientras más limpio está el lugar donde se alojan, ¿por qué en muchas abunda la mugre, la suciedad, las moscas?
Si hace décadas se sabe que el 50% del calostro de las vacas no tiene capacidad protectora y que entonces hay que evaluarlo antes de darlo al ternero, ¿Por qué en un alto número de lecherías todavía no se hace?
La explicación no es sencilla, pero en parte se explica por nuestra cultura, la sociología puede explicar este dilema, no vivimos en una cultura del conocimiento, porque el saber no nace de nosotros, viene desde el exterior y existe una silenciosa resistencia a asumir la conducta responsable acorde a lo que nos van enseñando.
El seminario mismo

Como decía al inicio, ambos expositores son un lujo y creo que demostraron su estatura. Muchos de los asistentes señalaron que “quedaron con gusto a poco”.
Natalie Urrutia está en primera línea en cuanto al tema de los Omega-3, nutrientes esenciales para la vida de los animales y el hombre. Son principios bioquímicos que no se producen en el organismo, de modo que deben venir de la dieta. ¿Cuánto es lo que se necesita? Todavía no se sabe a ciencia cierta, sin embargo, ya están por salir los estudios y se espera que pronto se publique en el National Research Council, manifestó.
Lo importante es saber que la leche de sistemas pastoriles tienen mayor concentración de Omega 3 que la leche de vacas en confinamiento, representando nuestra zona una ventaja respecto del resto del país. Sin duda, que mientras no se pueda generar una marca de leche que destaque esta cualidad, poco valor tiene hacer un esfuerzo de parte del productor, si toda su leche con mejores concentraciones de Omega 3 se mezcla en la planta con otras leches.
Sin embargo, es importante dar a conocer que en Holanda por ejemplo, hoy se ha abierto un mercado para vender leche de una vaca en específico. Hoy un productor identifica sus vacas y pone en una góndola leche de vacas con identidad única.
En el mundo desarrollado, la preocupación por la contaminación del ambiente con gases de efecto invernadero es una realidad y bien se sabe que las vacas son una fuente importante de contaminación con metano, gas que se produce en el rumen como consecuencia de la fermentación. Natalie dijo que al aplicar en la dieta de las vacas linaza (fuente de ácido linoleico, ALA), se disminuía la emisión de metano, pero al mismo tiempo, como producir metano tiene un costo energético, al agregar ALA se mejora la eficiencia productiva y en consecuencia, mejora la rentabilidad del sistema.
Fue interesante escuchar que se puede manejar la concentración de los ácidos linoleicos en la leche, así, agregando en forma controlada aceite de pescado, por ejemplo, se podía aumentar hasta 10 veces.
También fue clara que lo que llamó la bio hidrogenización, es un proceso bioquímico que altera los componentes grasos en el rumen, por lo tanto, para que logren pasar a la leche deben estar protegidos. Por eso, la recomendación fue usar fuentes de Omega 3 bypass.
Aunque el tema de Vaca en Transición ha sido expuesto en muchos foros, para nadie fue un tema repetido, porque el enfoque hizo aportes nuevos, esa es la idea de contar con la entrega de conocimientos de parte de un PhD.
Y volvemos al rumen, donde ocurre o debe ocurrir un enorme cambio de la estructura de las papilas ruminales de la vaca en su período seco o pre parto, hacia su estado de vaca lactante. Sí, acá hay un concepto básico, que como no se ve, entonces la gente no asume o se olvida que la vaca semanas antes del parto debe cambiar su dieta y eso significa cambiar la microbiología del rumen, donde el ph ruminal se puede alterar si no se hace en forma paulatina, y provocar un daño en la anatomía interna de este vital órgano del rumiante.
Junto con la microbiología, la nueva dieta de adaptación pre parto, apunta a modificar el tamaño de las papilas del rumen, deben aumentar su superficie de absorción para hacer un aprovechamiento máximo de los nutrientes de la dieta que viene luego del parto. En tal sentido, la Doctora Urrutia señaló que dietas poco energéticas no son capaces desarrollarlas, en cambio cuando las dietas son altas en energía, la elongación y la capacidad de absorción se maximizan.
La epigenética
Para nadie pasó inadvertido los nuevos conceptos relacionados con el efecto de la dieta prenatal sobre la cría que va a nacer. El tipo de alimentación de la madre influye sobre la manifestación de ciertos genes de la cría que lleva en el vientre.
Decía la doctora que era importante la fuente de micro-minerales en el período seco, porque influye en la lactancia de las crías que llevan en su vientre y que no es lo mismo una fuente de minerales orgánicos que inorgánicos.
Así vemos la importancia de esta información para quienes tienen la responsabilidad de comprar productos comerciales para una lechería.
Cuando hablamos de cambio climático y apreciamos que cada año tenemos veranos con altas temperaturas, provocando un estrés calórico, hay que saber que la futura producción de las hembras que están en el útero de la madre van a tener menor peso al nacer, menor sobrevivencia, menor producción de leche y menos sólidos, es decir, el estrés calórico genera una consecuencia para toda la vida de esas terneras.
También, fue interesante aprender que el sexo de la cría determina la producción de leche de su madre, así, las vacas preñadas con crías hembras, producen más leche que si fueran machos. A esto llamó la doctora Programación fetal.
Son conceptos nuevos que la nueva generación de veterinarios deberá ir incorporando en sus prácticas profesionales.
Crianza de terneras

Un cambio de paradigma, es lo que mostró el Doctor Felipe Pino, en cuanto a la crianza artificial de terneros. Esto, porque sabemos que el destete en la región se estima entre los 80 a 100 días y existe el criterio de destetar por peso. Y cualquier criador señala “hay que destetar cuando los terneros duplican su peso de nacimiento”.
La solvencia intelectual de Pino y su elocuencia fue categórica y justificó plenamente que no tiene sentido destetar por peso, porque el peso no es indicador de nada.
Sin duda se refirió a la importancia de administrar un calostro de calidad inmunogénica y que se debe evaluar antes de darlo, sugiriendo dos dosis.
Insistió en que el calostro no sólo lleva inmunoglobulinas, tiene otros elementos como hormona del crecimiento, insulina, prolactina.
También habló de los sustitutos lácteos, donde dejó ver una serie de aristas y conceptos arraigados en el imaginario colectivo que hay que corregir. La grasa en forma de aceites vegetales disminuyen el consumo de materia seca, afirmó, retrasando el desarrollo de las papilas ruminales, perjudicando posteriormente el metabolismo del rumen.
Lo importante, dijo, es tener claridad de que el ternero sea transformado en un rumiante funcional, aunque no haya duplicado el peso. No se trata entonces de una carrera de ganancia diaria de peso, se trata de conseguir funcionalidad ruminal. La idea es producir una ternera rumiante a los 60 días, como broma dejó esta tarea para Chile, porque en USA se habla de 50 días o menos.
Según lo que ha visto en los campos que ha visitado como asesor, efectivamente los terneros ganan más peso con mucha leche diaria (alto costo) y poco concentrado, y mostraba fotos de terneras en excelente estado al destete y las comparaba con terneras que desde el primer día empezaban a comer un concentrado de calidad inicial y con menos leche que las anteriores.
A la vista, cualquiera se queda con las primeras terneras, porque han conseguido un mayor peso y desarrollo. Sin embargo, como no son rumiantes al quitarles la leche estas hembras jóvenes sufren un estrés duro al cambiar la dieta líquida de leche por una seca y se deprimen, sufren de diarreas, bajan de peso y muchas veces deben volver a las ternereras incluso, la debilidad puede terminar con su vida. Esto sucede porque no han desarrollado todavía el rumen y el desarrollo del rumen, explicó el Doctor Pino no está determinado por la leche, por el contrario, depende del concentrado. Es el concentrado el que tiene la capacidad de desarrollar las papilas ruminales, describiendo un concentrado que debe tener particularidades específicas, en cuanto al tamaño de las partículas (no pueden ser muy finas) y debe ser texturizado, un concepto que apunta a que existan ojalá granos de maíz aplastado. La idea es que la fibra es un gran estimulante para el desarrollo papilar junto con el butirato, afirmó.
Vida social


Nicolás Yunge y Daniel Blank




Finalmente tanto auspiciadores como asistentes tuvieron la oportunidad de conversar y consultar en vivo y en directo sobre temas técnicos y prácticas de manejo en cada fundo. Fue grato ver la integración de la gente en base al conocimiento, había en el ambiente una avidez de saber. Tanto Natalie como Felipe, confesaron al día siguiente que no pudieron probar el coctel por la seguidilla de preguntas que con entusiasmo le hacían colegas y asistentes.
Para la Editorial Dleche también fue muy grato recibir felicitaciones por el seminario, sin embargo, quiero transmitir estas congratulaciones públicamente a Natalie y Felipe, por sus rutilantes exposiciones, porque ellos fueron los que entregaron a los asistentes una serie de conceptos y verdades que han de servir en la medida que ese saber se transforme en una conducta cotidiana y al mismo tiempo a las empresas que hicieron posible este evento.
Destacamos a PRINAL como el auspiciador oro, a COLUN, como auspiciador plata, que además nos compartió un stand con productos de la magia del sur que la gente supo apreciar. Y finalmente a AGROVET, NUTRIAL y PROCEED, quienes nos acompañaron como auspiciadores bronce.